25 feb. 2024

“Hoy queda claro que Santiago Peña no es el presidente de la República”

El liderazgo compartido con Horacio Cartes desgasta al mandatario colorado. Entretanto, el fracaso de la oposición es no lograr una herramienta capaz de romper con la fragmentación actual, dice la senadora.

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Esperanza Martinez

Susana Oviedo

soviedo@uhora.com..py

Esperanza Martínez cumple el difícil papel de ser una de las pocas voces que representan a sectores de la oposición, en estos momentos fragmentados y debilitados, tras las elecciones nacionales del 30 de abril pasado. Lo hace no solo desde el curul (banca) que ocupa en la Cámara de Senadores, sino en cuanto espacio sea posible y necesario. En agosto del 2022, tuvo el gesto de declinar su candidatura presidencial por el Frente Guasu, dentro de la Concertación Nacional, y optó por la Senaduría. En estos momentos, invita a los sectores progresistas a reunirse de nuevo a buscar criterios de unidad, propuestas y posiciones contra el copamiento de las instituciones del Estado por un Partido Colorado que reproduce hace 70 años un modelo patrimonialista, agravado hoy por el poder del narcotráfico, dice.

–¿Por qué la oposición se halla tan desdibujada al punto que parece cada vez más difuso un posible contrapeso político al nuevo gobierno colorado que acaba de cumplir los primeros cien días de gestión?

–Bueno, además de los resultados de las últimas elecciones, hay que reconocer que hay como una dificultad de que la política realmente responda a los problemas cotidianos de la gente, además de una agudización de la crisis económica y de la pobreza y la desigualdad, y un hartazgo de la ciudadanía en general sobre las representaciones políticas.

No es solo un fenómeno propio de Paraguay, sino que mundial. En el caso de nuestro país, es evidente que en este momento, en que no estamos en un tiempo electoral, es cuando los partidos tienen que hacer una revisión institucional, política y replantearse cosas.

Todos los partidos políticos, incluyendo el Partido Colorado, están en revisión de cómo captar la confianza de la ciudadanía, cómo lograr que la gente vuelva a las grandes movilizaciones de otros tiempos y cómo la oposición puede construir una propuesta alternativa.

A mí lo que más temor me da es esta oposición que es simplemente el escándalo, el grito, el tirar cosas. Esa es una manera más de avalar el descrédito de la política, porque finalmente son acciones emocionales y no la discusión de una propuesta de cambio para el Paraguay o para las condiciones de vida de la ciudadanía.

–¿Por qué esa crisis de representación política no impidió que el Partido Colorado triunfara de nuevo?

–Porque se trata de un partido-Estado que tiene más de 70 años en el gobierno y que ha logrado instalar un modelo político que está internalizado en la sociedad paraguaya. Los gobiernos colorados tomaron las políticas sociales, y en vez de entregarlas a través de los ministerios, como políticas de derecho, lo usan como prebenda de los políticos. Y como la gente quiere soluciones a sus problemas, aunque no fuera a través de las instituciones que genuinamente deben dar las respuestas. ¿Por qué el Partido Colorado reedita hoy sus seccionales coloradas? ¿Por qué vemos en Encarnación que se entregaron becas y ofertas de trabajo en las seccionales coloradas y como políticas públicas para todos los paraguayos?.

–El presidente del partido, Horacio Cartes, acaba de inaugurar un servicio de salud en el local partidario…

–Sí, y hace poco el senador Antonio Barrios (cartista) con quien hablamos sobre el tema de las mamografías, en el Octubre Rosa, me decía: “Estamos saliendo con mamógrafos”, en sus recorridos.

Sin embargo, una mujer cuando busca este estudio en los centros de salud u hospitales, no lo encuentra. Entonces, ¿qué es lo que se hizo todos estos años? Sacar el concepto de derecho y de políticas públicas para entregar como regalos, prebenda o intermediación de la política. ¿Cómo compite la oposición con una institución partidaria que consigue trabajo, becas para captar seguidores, pero no como paraguayos que tienen derecho a oportunidades y que las becas deben ser para todos, sino que está restringido a la sumisión política. Este modelo se llama patrimonialista.

–¿En este modelo qué sucede con los derechos?

–Lo que es derecho de la gente se convierte en patrimonio privado del Partido Colorado que lo entrega para sus religionarios. Si a esto le agregas la narcopolítica y todo este cambio cultural de compra de votos y de muchos narcotraficantes y lavadores que en este país financian la política, una persona que tiene que elegir una opción que no tiene, para resolverle un problema, si cumple algunas reglas, el viejo Partido Colorado finalmente, puede ser la respuesta.

Y eso tiene que ver con un modelo que rompe con la democracia, que rompe con los derechos. Cuando yo fui ministra de Salud y nosotros decíamos la salud es gratuita y es para todos, la gente se iba al centro de salud y era atendida sin tener que llamarle por teléfono a un diputado o un dirigente político. ¿Por qué? Porque el sistema funcionaba como un derecho de la gente. Hoy, lo dijo el propio Santiago Peña, “no te hagas el guapito porque tenés un título; lo que te importa es el Partido Colorado”. Entonces, estamos ante un partido-estado con corrupción, que toma lo público como privado para hacer sus campañas políticas.

–Si ya llevamos ese modelo hace más de 70 años. ¿Por qué se desarticulan los partidos de oposición?

–Y desde la época de la dictadura hay una parte de la ciudadanía que resiste, que pelea para que se hagan cambios. Es lo que compone al espacio de la oposición y, sobre todo, al tercer espacio fuera los dos partidos tradicionales, y que está representado por organizaciones sociales, por pequeños partidos políticos, sindicatos, organizaciones de mujeres, de productores, centros de estudiantes, etcétera. Finalmente, los resultados de las elecciones han demostrado que hay más cantidad de ciudadanos paraguayos que no apostaron al Partido Colorado, si uno mira la cantidad de personas que tenían opción de voto.

Nuestro fracaso es no lograr generar una herramienta capaz de articular y romper con la fragmentación. Pero ese es el proyecto que estamos trabajando ahora para avanzar hacia una propuesta que sea unificadora y cómo repensar los mecanismos con los cuales trabajamos con la gente, avanzamos en la discusión en los territorios, en las comunidades.

Tenemos que vencer también poderosos medios de comunicación, redes sociales, que son controladas por razones económicas, etcétera, por los sectores afines al gobierno. Entonces, hay mucha gente que en este momento se está acercando. Invito a la ciudadanía a que se acerque a nosotros porque estamos debatiendo en este tiempo que no es electoral.

–¿Qué quedó de la Concertación 2023? ¿Fue exclusivamente electoralista?

–En ese momento sí, pero era una opción en relación a las candidaturas a la Presidencia y Vicepresidencia de la República y también a las Gobernaciones.

–¿Se desarticuló totalmente?

–Parte de los partidos seguimos en algunas conversaciones, pero vino la crisis interna del Partido Liberal, que era un componente importante, y creo que es oportuno dejar que este haga su propio camino y debate hacia soluciones en este momento de crisis. Seguramente vamos a conversar otra vez más adelante. Entretanto, por lo menos en los sectores a los cuales yo quiero representar y con los que venimos trabajando estamos pensando cómo retomamos la organización y, sobre todo, la representación de la gente, porque pareciera como que cuando no hay representación en el Parlamento se terminan la lucha y los luchadores.

El 30 de abril ganó el Partido Colorado y muchos partidos tuvieron un resultado electoral negativo, pero la lucha contra la pobreza, la desigualdad, por la tierra, la salud, la educación, el transporte, sigue. No tuvimos un resultado electoral positivo, pero la gente está allí, es cuestión de acercarnos y reconstruir una propuesta atractiva que permita avanzar.

–¿Cuánto puede llevar eso? Mientras tanto no hay un contrapeso político...

–Yo creo que Santiago Peña no tuvo ni siquiera ese periodo de luna de miel (primeros cien días) Desde que comenzó tuvo que apagar incendios, hacer marchas y contramarchas y entró en un desgaste para un presidente muy nuevo y con mucho apoyo de su partido.

En cuanto a la oposición, se está recomponiendo. Seguramente en esta semana se va a querer forzar la discusión y aprobación de la ley que toca las pensiones, la plaza de los jubilados, y que probablemente el segundo paso será también cambiar el modelo de reparto. O sea, privatizar la seguridad social.

Y ese es un tema que está movilizando a la gente. En la medida en que este gobierno empiece a demostrar que lo que prometió no cumple, la gente se va a movilizar.

–¿Y eso cómo incidirá en la oposición?

–Y pueden ser el motor para rearticular una nueva propuesta de cambio en el Paraguay. Más temprano que tarde la gente va a buscar una propuesta y a quien sea capaz de hacer lo que promete. Ese es el desafío de la oposición.

–¿Qué se puede esperar del Gobierno de Santiago Peña?

–Lo primero que hoy queda muy claro es que Santiago Peña no es el presidente de la República, y que no hay un solo mando en el Paraguay. Y al Partido Colorado, le cuesta aceptar a un líder compartido. Eso le da una fragilidad y, probablemente, no le permite desarrollar la agenda que prometió. Su agenda no es la agenda de Horacio Cartes. Entonces le cuesta avanzar en su propia propuesta. Desde que entró este gobierno, atropelló; con una mayoría abusiva.

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