Por Esteban Aguirre Barrail - Director Ojo de Pez SA |
En realidad mi cumpleaños fue el viernes, pero qué le vamos a hacer, está columna sale los domingos.
Al cumplir 30 todo este asunto de las redes sociales me tiene asombrado. El hábito social y de consumo ha modificado al ser humano al punto que el proceso de comunicarnos está empezando a tomar todo un nuevo modus operandi.
En fin, hoy es totalmente normal apretar un botón con el dibujo de una torta en el facebook y dar por hecho que felicitaste a algún amigo. Llegó el punto en el cual ya está socialmente aceptado.
Lo que antes era ir a tomar el té con la tía Ñeca hoy se ha convertido en un doble click en el tiempo que dedicamos a un amigo en el día de su onomástico.
Si buscamos normas de comportamiento vemos que ahora en teoría un adolescente en edad de “encare” es un gran Pérez Chávez a la hora de mandar un “mensajito”, pero ante el desafío de levantar el teléfono y llamar a línea baja ya lo vemos corriendo hacia un cyber cercano para contar la experiencia cercana a la muerte que acaba de tener.
La generación pulgar llegó y ha decidido decir “hola”, “chau”, “como andamos?”, “pega un tereré” y cantar “queloscumplasfeliz” con el mouse.
Treinta años es una edad bizarra, somos la generación que experimentó desde el Atari hasta el Wii. Somos los que podemos sentarnos en los asados en la mesa de los grandes y de los chicos y tener cierto sentido de coherencia en ambas.
Esto de pertenecer parcialmente a todo te da tiempo para pensar y poner en perspectivas las cosas. Te da tiempo de analizar el salto definitivo entre la mesa de los chicos a la mesa de los grandes en donde las sillas ya son de madera y todo cuesta más trabajo.
Así que antes de que todo sea más caro y por ser día de mi santo, quiero conducir un experimento a ver sí puedo conectar un medio impreso como es el periódico a uno digital como es mi página de facebook http://www.facebook.com/esteban.aguirre1?v=feed y mi twitter: http://twitter.com/panzolomeo
Es mi cumple, llegá pues.