La azafata, originaria de la ciudad de Haarlem, muestra síntomas leves y se encuentra internada y aislada en el centro médico UMC de la capital holandesa, según dijo el Ministerio de Sanidad de este país a la cadena estatal NOS.
La afectada había estado en contacto en Johannesburgo con la pasajera holandesa del crucero MV Hondius de 69 años que falleció el pasado 26 de abril.
El día antes, la mujer estuvo “brevemente” a bordo de un avión de la aerolínea KLM que partió desde la capital neerlandesa a Ámsterdam.
“Debido al estado de salud de la pasajera en ese momento, la tripulación decidió no permitirle abordar el avión”, dijo KLM en un comunicado publicado el miércoles, donde también precisó que se trataba del vuelo KL592.
“Como medida de precaución, el Servicio de Salud Pública está informando a todos los pasajeros que se encontraban a bordo de este vuelo. El Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente (RIVM) indica que existen indicios de que el hantavirus en cuestión (variante andina) puede transmitirse de persona a persona, pero que esto ocurre muy raramente”, añadió la aerolínea.
“A nivel internacional, solo se han descrito algunos casos. Además, la transmisión de persona a persona solo se produce cuando las personas tienen un contacto muy cercano entre sí”, subraya el comunicado.
Puede leer: OMS confirma que coordina con España que crucero con hantavirus se dirija a Islas Canarias
La mujer holandesa fallecida era la esposa del pasajero que murió a bordo del MV Hondius el 11 de abril, y considerado la primera víctima mortal del brote tras experimentar síntomas como fiebre, dolor de cabeza y diarrea leve.
Ella desembarcó en la isla de Santa Elena ya con síntomas y tomó un vuelo a Johannesburgo, pero murió el 26 de abril en los servicios de emergencia de un hospital de esta ciudad, tras haber tratado de tomar el citado vuelo a Ámsterdam.
El tercer deceso hasta la fecha ha sido el de una segunda pasajera el 2 de mayo tras presentar síntomas de neumonía.
Vigilancia epidemiológica será continúa hasta Tenerife
Hasta que el crucero llegue a Tenerife y se desembarque a los pasajeros, la vigilancia epidemiológica de todos sus ocupantes será máxima y continúa a abordo, y habrá evaluaciones para verificar que nadie en la embarcación empieza a presentar síntomas.
Asimismo, los protocolos que se aplicarán para el desembarque seguirán la guía establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el manejo de personas en circunstancias como esta.
“Todo esto va a hacerse para proteger y asegurar que no habrá ningún problema para las personas que viven allí donde se va a desembarcar”, declaró en una entrevista con Efe la jefa de la unidad de atención segura de la OMS, Janet Díaz.
“Lo más importante es hacer bien las investigaciones epidemiológicas (a bordo) para ver si hay riesgo entre los contactos (de los casos confirmados y sospechosos de haber contraído el patógeno)”, aseguró Díaz.
Señaló asimismo que la OMS tiene confirmación de que “se hizo bien la evaluación de todas las personas antes de que el barco saliera y que ninguno tenía síntomas”.
Dos médicos neerlandeses se encuentran en el barco para ocuparse de esa tarea, mientras que especialistas en epidemiología de la OMS también estuvieron en el crucero para colaborar con las investigaciones sobre el alcance del brote de la variante Andes del hantavirus, que es la única en la que se han visto raros casos de transmisión entre personas.
Fuente: EFE.