Por Silvana Molina
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En la zona de Lima, Departamento de San Pedro, unas 200 familias se dedican hoy a producir hierbas medicinales y especias. Empezaron a trabajar en este rubro alternativo impulsados por la empresa Hierbapar, que les brindó capacitación y les compra su producción.
De esta manera se consiguen dos objetivos: aumentar los escasos ingresos de estas familias y obtener volumen de producción.
Con seis años en el mercado, Hierbapar se dedica a fraccionar y envasar más de 50 variedades de hierbas, que venden en el mercado local y exportan a España y
Estados Unidos.
CRÉDITO. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) acaba de aprobar un crédito de un millón de dólares para esta firma, que será destinado a un proyecto de ampliación y tecnificación de la producción, y la comercialización de hierbas y especias.
“Este año tenemos como objetivo cerrar con 1.000 familias efectivas trabajando con nosotros. Y al cabo de tres años queremos llegar a 2.000", comenta Mauricio Stadecker, el joven presidente de la compañía.
Stadecker aclara que la firma a su cargo pondrá una contraparte del 30% en el proyecto.
“Lo que buscamos también con este proyecto es que, en tres años, Paraguay sea apto para cumplir contratos internacionales y que los cultivos de los productores tengan las certificaciones adecuadas para ello”, explica el empresario.
Agrega que las firmas internacionales piden contratos de tres años como mínimo, y un envío de cuatro o cinco contenedores cada tres meses. “Eso es lo que hoy Paraguay no puede cumplir, por falta de volumen de producción”, señala.
Stadecker adelanta que su empresa va a instalar una finca modelo, donde brindará asistencia técnica a las familias productoras.
“La idea es fomentar el cultivo alternativo en Paraguay y enseñar a todos los productores que ‘el yuyo’ es un bien de renta también, y que si lo toman con profesionalismo y con muchas ganas, les va a generar ingresos. No digo que esto va a ser la solución de la pobreza, pero sí va a ser una importante ayuda, porque es un cultivo alternativo”, resalta.
El proyecto apoyado por el BID busca obtener un aumento en los niveles de rendimiento (kilos por hectárea) de los productores, de manera que puedan hacer un mejor uso de sus recursos de finca; lograr la formación de organizaciones de base consolidadas alrededor de la producción de hierbas y especias; aumentar la capacidad de la empresa de prestar servicios de acopio, procesamiento, comercialización y capacitación técnica a los pequeños productores.
Para Stadecker, “los campesinos son socios estratégicos nuestros. Si ellos crecen, nosotros crecemos”.
Según los cálculos de Hierbapar, al primer año, los ingresos de las familias productoras aumentan en un 30%, y al tercer año podrían duplicarse.
Una planta industrial
De aquí a dos años, la empresa Hierbapar proyecta tener montada una planta industrial “de última generación”, donde además de fraccionar y envasar las hierbas medicinales al natural, lo harán en formato de cápsulas, té y gotitas, anunció Mauricio Stadecker, presidente de la firma.
“En el mundo, el mercado de hierbas mueve más de 30.000 billones de dólares. Y en nuestro país, en cualquier lugar te crecen los yuyos. Es una riqueza genuina que tenemos y que hay que aprovechar”, resalta.
La visión de los propietarios de la empresa es invertir entre 15.000 millones y 20.000 millones de guaraníes en este proyecto.
Actualmente, Hierbapar vende de 8 millones a 10 millones de bolsitas de hierbas medicinales y especias al año.
En opinión de Stadecker, para sacar una empresa adelante lo importante es “tener creatividad, ganas y estar bien asesorado”. Además, “mezclar experiencia y juventud y trabajar 100% en blanco”.
El empresario adelanta que también está a punto de recibir otro apoyo internacional de un organismo ecológico que aportará 500.000 dólares para desarrollar el rubro de la yerba mate ecológica.