La fiscala Blanca Agüero informó que en los últimos días más testigos se presentaron a declarar en la Fiscalía en el marco de la investigación del robo de G. 1.850 millones de la empresa Prosegur, el pasado 19 de febrero. Sobre el punto, señaló que varios son los testimonios que complican al comisario José Dolores Amarilla, uno de los 9 policías imputados en la causa.
Una de las personas que declaró es el chofer de Amarilla, un agente de policía cuyo nombre no trascendió. Según la fiscala, este hombre ratificó que Amarilla estaba en la comisaría en el momento en que la Fiscalía presume que se realizó la repartija del botín entre un grupo de policías, entre ellos los comisarios Amarilla, Johnny Díaz y Osvaldo Ayala.
La representante del Ministerio Público informó que próximamente se realizará un cruzamiento de llamadas de los teléfonos de los policías y testigos implicados en el caso.
No obstante, la fiscala Agüero sostuvo que cada vez más se está confirmando la hipótesis de la Fiscalía en la causa: el dinero primero fue hurtado por un chofer de un transportador de caudales de Prosegur, luego fue nuevamente robado por un grupo de oficiales y suboficiales, quienes finalmente fueron despojados del botín por los citados comisarios.
LA COMISARÍA. El fiscal Nelson Ruiz, quien también está a cargo de la investigación, señaló que el chofer de Amarilla contó que el entonces jefe de Orden y Seguridad del Departamento Central estuvo en la comisaría de Ñemby “un poco más de 15 minutos”, el sábado 23 de febrero, cuando supuestamente se repartieron el botín los comisarios.
Sobre el punto, el fiscal Ruiz señaló que otro policía que trabajaba en la comisaría de Ñemby también ratificó que Amarilla estuvo en la sede policial.
La hipótesis de la Fiscalía es que horas después del robo del dinero por parte del chofer de Prosegur, Carlos González Mallorquín, un grupo integrado por los suboficiales Hernán Zelaya, Hugo Vigneaux y Antonio Alcaraz, además del oficial Yoni Mereles, allanaron ilegalmente la vivienda del padre de González Mallorquín y se apropiaron del dinero, que estaba escondido ahí.
Días después, los comisarios Ayala y Díaz, quienes se desempeñaban como jefe y subjefe de la comisaría de Ñemby, respectivamente, se enteraron de lo ocurrido y ordenaron a todos los agentes implicados que entreguen sus partes del botín, según la versión de la Fiscalía.
En este punto, el testimonio de Vigneaux es clave para la Fiscalía. El suboficial contó que fue obligado a entregar su parte del botín por el comisario Johnny Díaz y que incluso fue torturado debido a que en principio se negó a entregar el dinero.
Finalmente, dijo que su parte, unos G. 90 millones, estaban escondidos en la casa de su hermana, quien posteriormente entregó el dinero al comisario Díaz, según declaró la misma mujer.
Tras conseguir el dinero, Díaz fue hasta la comisaría de Ñemby, donde se reunió con Osvaldo Ayala y Amarilla y entre ellos se repartieron todo el botín recuperado, de acuerdo con la versión que maneja el Ministerio Público.
Los fiscales del caso están aguardando que se confirme la competencia del juez Hugo Camé para realizar más diligencias investigativas en la causa, informaron desde el Ministerio Público.
“FUI POR RAZONES HUMANITARIAS”
El comisario Amarilla sostuvo que se presentó “durante 15 minutos” en la comisaría de Ñemby para verificar el estado de un detenido que tenía cáncer. La Fiscalía no confía en esta versión, debido a que hasta ahora no comprobó si realmente hubo un detenido con cáncer en la sede policial. El libro de novedades de la comisaría también señala la presencia de Amarilla.