@Encisoclarisa
Hay películas que se convierten en éxitos y otras que terminan formando parte de la vida de varias generaciones. Harry Potter y la piedra filosofal pertenece a este segundo grupo. Estrenada en 2001, la adaptación del primer libro de J. K. Rowling presentó en la pantalla grande a Harry, Ron y Hermione y llevó al público por primera vez a Hogwarts, el colegio de magia que ya había conquistado a millones de lectores, los que pasaron del papel a la pantalla grande y se teletransportaron a los paisajes de aquel mundo ficticio que hasta hoy sigue causando asombro.
Dirigida por Chris Columbus, la película tuvo como protagonistas a Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson, tres actores prácticamente desconocidos que terminaron creciendo frente a las cámaras durante una década. A ellos se sumó un elenco de reconocidos actores británicos, entre ellos Richard Harris, Maggie Smith, Alan Rickman, Robbie Coltrane, Richard Griffiths y Julie Walters.
Una nueva era. La película tenía un desafío importante: trasladar a la pantalla un mundo que los lectores ya habían imaginado. Hogwarts, el Gran Comedor, el Expreso de Hogwarts, el Quidditch y las criaturas mágicas debían pasar de las páginas del libro a escenarios y efectos especiales sin perder la esencia de la historia.
Y allí estuvo una de las claves de la primera entrega. La película no intentó explicar todo el universo de Harry Potter de una sola vez. Presentó a un niño de 11 años que descubre que es un mago, conoce una parte desconocida de su historia familiar y comienza una nueva vida junto a sus amigos. En ese recorrido aparecen también las primeras pistas sobre Lord Voldemort.
Creo que más de uno de los espectadores –y los productores y actores, ni la misma creadora de la historia– se imaginó el impacto que tendría esta cinta, que llegó posteriormente a ocho entregas en total: La piedra filosofal (2001), La cámara secreta (2002), El prisionero de Azkaban (2004), El cáliz de fuego (2005), La Orden del Fénix (2007), El misterio del príncipe (2009), Las reliquias de la muerte parte 1 y parte 2 (2010 y 2011).
El libro que comenzó todo. Antes de llegar al cine, Harry Potter ya era un fenómeno editorial, que fue publicado por Bloomsbury en el Reino Unido, el 26 de junio de 1997 y fue la primera novela de J.K. Rowling. La historia presenta a Harry en su cumpleaños número 11, cuando descubre que pertenece al mundo mágico y que fue aceptado en Hogwarts.
El libro fue el punto de partida de una serie de siete novelas que terminaría convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos editoriales de la historia.
La saga llegó a superar los 500 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y fue traducida a más de 80 idiomas.
La primera novela también estableció varios de los elementos que después se convertirían en parte fundamental de la saga: la amistad entre Harry, Ron y Hermione, las cuatro casas de Hogwarts, el deporte del Quidditch, el mundo de los muggles y el conflicto entre Harry y Voldemort.
La adaptación cinematográfica tomó buena parte de esos elementos y los llevó a la pantalla con una apuesta visual que buscaba conservar la identidad de las ilustraciones y descripciones que los lectores ya tenían en su imaginación.
Franquicia. El estreno de Harry Potter y la piedra filosofal fue mucho más que la llegada de una nueva película de fantasía. Fue el comienzo de una franquicia que acompañaría a sus protagonistas durante diez años y que terminaría con ocho películas. La primera también estableció una identidad visual y sonora que se mantendría durante las siguientes entregas.
La primera entrega tuvo un presupuesto estimado de USD 125 millones y superó los USD 1.000 millones de recaudación mundial. Su estreno en Estados Unidos se produjo el 16 de noviembre de 2001.
Pero las cifras no explican por sí solas el impacto de la película. Uno de los mayores aciertos fue reunir a distintas generaciones alrededor de una misma historia. Los niños que conocieron a Harry en el cine crecieron junto con los personajes, mientras que muchos adultos se acercaron a la saga a través de sus hijos o de los libros.
Parte de la cultura popular
Veinticinco años después de su estreno, la primera película puede verse también como el comienzo de una transformación en la manera de consumir una historia juvenil. Harry Potter no quedó limitado a los libros o al cine: se convirtió en una franquicia con parques temáticos, productos, obras teatrales, videojuegos y una comunidad internacional de seguidores.
El fenómeno comenzó, sin embargo, con una historia sencilla: un niño que descubre que es mago y encuentra en Hogwarts un lugar al que siente que pertenece. Esa es también una de las razones por las que Harry Potter mantiene su vigencia. Una historia que todavía continúa siendo parte de la cultura popular.