18 may. 2026

Haedo visitó a niños del refugio

Como nunca, el refugio de la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia (SNNA) del operativo Invierno estuvo copado de niños, niñas y adolescentes. Había algo que los motivaba más que dormir abrigados y alimentarse.

Nelson Haedo Valdez, una de las principales figuras de la selección paraguaya de fútbol, los fue a visitar. Y sí, luego de una larga espera llegó acompañado de su esposa, la alemana Martinka. Él se constituyó en padrino del programa estatal.

El faro encendido de la camioneta que traía al ídolo iluminó todo el oscuro patio del refugio y esa luz fue el imán que hizo que corrieran al encuentro de Nelson, abandonando la fogata que calentaba sus desabrigados cuerpos.

Esperando encontrarse con una pelota de regalo, y quizás desafiarlo a un partidito so’o, lo rodearon entre gritos, saludos y un bullicio sinigual.

Aunque el balón de obsequio no llegó, como se imaginaban, la mayoría de los chicos dejaron ver en sus rostros una sonrisa.

Haedo aprovechó la visita para alentar a no dejar de lado los sueños, a seguir adelante y recordó que llegó a sufrir el frío y pasar necesidades, tratando así de identificarse con la realidad de los chicos, que lo miraban y escuchaban atentos.

“Rovy’aiterei roguahehaguere cuartos de finalpe katu, tío (nos sentimos muy contentos de haber llegado a los cuartos de final, tío)”, fue un comentario que salió del montón, haciendo referencia a la histórica instancia a la que llegó la albirroja en el Mundial de Sudáfrica 2010.

En ese momento, le preguntaron cómo fue patear el penal ante Japón, “rechuchupaite (temblaste)”, dijo uno de los chicos, ocasionando una gran carcajada entre todos los presentes.

“Ndachuchúi, pero oi la momento ndejopýa porque heta la gente omañava nderehe, ha upei che achuta mboyve oerra akue pe japonés, entonces ojupive la presión. Amoingueva’era, porque o si no hendyta (no temblé, pero se siente la presión porque hay mucha gente que mira y, además, antes de que yo chute, erró el japonés; entonces subía la presión. Tenía que meter o si no se complicaba)”, mencionó.

PERLITAS. El ambiente que se vivía era alegre y los chicos estuvieron simpáticos, osados y, en ciertos momentos, jocosos. Algunos incluso corrieron para ver de cerca a la esposa del jugador. La picardía se veía en la mirada de ellos y se escuchaba en los comentarios.

En otro momento, uno de ellos le pidió a Nelson que se despoje de un llamativo anillo. Eran varios aros uno al lado del otro que formaban un solo anillo. “Una docena voi ereko, tío; emena cheve unomi (una docena tenés, tío; dame uno)”, refirió el chiquito, a lo que Haedo respondió: “Koante ko peteinte (esto es uno solo)”.