Una de las ciudadanas que alimenta a los gatos del lugar, relató que desde hace un año que los animales se concentran en una rampa de acceso por temor a los perros de la zona baja.
Según el testimonio, el cartel con la prohibición por parte del club se instaló recientemente en una rampa ubicada en la zona donde los gatos se reúnen. Al lugar, como ella, acuden personas de la tercera edad que suelen dejar comida a los felinos.
Estos gatos, de acuerdo con la mujer, provienen de la zona del Banco San Miguel y se reproducen sin control. En tanto que los administradores del Club El Mbiguá estarían buscando “deshacerse” de los gatos con la instalación del referido cartel, sospechan.
“Es inhumano lo que están haciendo, porque ellos no se encargan (de los gatos). Y hay perros también que se mueren. Hay una perrita viejita. Yo le llevo purina, le llevo para cambiar su agua, para su comedero. Enfermó, fui a pedir al doctor y me dio antibiótico; le di porque tenía una herida en su espalda. Dijeron que se le derramó agua caliente”, relató la ciudadana.
Añadió que hay como 20 gatos a los cuales identificó en la zona de la rampa y remarcó que su intención es evitar que pasen hambre o que bajen al área de la cantina a robar o a alimentarse de desperdicios.
Apuntó inclusive que recibió la sugerencia por parte de una de las socias, de llevar a los gatos a otro lugar “porque le matan a los pajaritos”.
Desde la administración del club indicaron que el cartel es únicamente una medida para organizar el lugar, atendiendo a que “no se le puede dar de comer (a los animales) porque es un lugar donde hay una rampa de acceso, donde socios que son mayores de edad suben y bajan”.
Señalaron que “el club es enorme” y que los interesados “pueden darles de comer (a los gatos) en cualquier otro lugar del club”, salvo en la zona de la rampa. “Hay comedores donde la gente se sienta a almorzar, y no puede haber así muchos animales encima”, resaltaron.
Contrario a los reclamos de abandono, desde la administración afirmaron que el club cuida a los animales, les da de comer y también gestiona campañas de castración.