El crecimiento de los vehículos eléctricos plantea nuevos desafíos para las compañías aseguradoras, que deben adaptar sus criterios de evaluación de riesgos a una tecnología con características y costos de reparación diferentes a los de los automóviles de combustión. Entre los principales factores se encuentran el valor de las baterías, la disponibilidad de repuestos y la necesidad de contar con talleres y técnicos especializados.
El licenciado Francisco Bordón será uno de los disertantes del Congreso Paraguayo de Seguros (CPS) 2026, organizado por el diario Última Hora y la Fundación CEDOC. Durante el encuentro, abordará el desafío de asegurar vehículos eléctricos y las condiciones necesarias para que el mercado paraguayo pueda acompañar el crecimiento de este segmento.
Según explicó, una de las principales diferencias entre asegurar vehículos eléctricos y convencionales es la experiencia acumulada por las compañías. Mientras que los automóviles de combustión cuentan con estadísticas de siniestralidad consolidadas, el mercado de vehículos eléctricos todavía está desarrollando información sobre accidentes, costos de reparación y reposición de componentes específicos.
La batería representa uno de los factores de mayor incidencia en el costo de las coberturas. Dependiendo del modelo y del tipo de daño, su reparación o sustitución puede implicar un gasto elevado e incluso hacer que un siniestro sea considerado una pérdida total, aunque el resto del vehículo no presente daños de similar magnitud. A esto se suman los procedimientos especiales que requieren los sistemas de alto voltaje y la posibilidad de incendios asociados a daños en las baterías.
Coberturas adaptadas a una nueva tecnología
Bordón también destacó que la disponibilidad de repuestos, talleres especializados y técnicos capacitados influye directamente en los costos y los tiempos de resolución de los siniestros. Cuando estos recursos son limitados, las reparaciones pueden encarecerse y prolongarse, con posibles repercusiones en las primas que pagan los asegurados.
En Paraguay, el mercado asegurador está avanzando en la incorporación de estos vehículos, aunque todavía enfrenta desafíos relacionados con la evaluación de riesgos y el alcance de las coberturas. En ese sentido, el especialista remarcó la importancia de revisar las condiciones de cada póliza, especialmente en lo referente a los daños en las baterías, los sistemas de carga y los incidentes que puedan afectar instalaciones eléctricas o inmuebles.
Asimismo, consideró que la prevención debe acompañar el desarrollo del segmento. La correcta instalación y utilización de los equipos de carga, de acuerdo con las especificaciones del fabricante y las recomendaciones de profesionales habilitados, puede ayudar a prevenir incidentes y mejorar la gestión de los riesgos.
Al comparar los mercados paraguayo y argentino, Bordón señaló que la mayor escala del mercado automotor argentino puede favorecer la acumulación de estadísticas y experiencia en la gestión de siniestros. Estos aprendizajes representan una oportunidad para Paraguay, que puede aprovechar las experiencias regionales sin dejar de considerar las particularidades de su propio mercado.
De cara a los próximos años, el especialista identifica tres condiciones fundamentales para lograr seguros más accesibles y previsibles: acumular estadísticas reales de siniestralidad, ampliar la disponibilidad de repuestos y servicios especializados, y desarrollar productos con condiciones claras y adaptadas a las características de los vehículos eléctricos. La evolución de estos factores podría reducir la incertidumbre y contribuir a una mejor determinación de las primas.
Los desafíos y las oportunidades de este segmento formarán parte de la agenda del CPS 2026, que se realizará los días 3 y 4 de noviembre en el Centro Cultural y de Convenciones de Ita Enramada. Bajo el lema “Por un seguro con visión de futuro”, el congreso reunirá a referentes del sector para analizar las transformaciones tecnológicas y los nuevos retos de la industria aseguradora.