El cambio climático está modificando los patrones históricos utilizados por las compañías de seguros para evaluar riesgos y proyectar posibles siniestros. En Paraguay, la alternancia de sequías prolongadas, granizadas urbanas y lluvias torrenciales plantea nuevos desafíos para la industria, tanto por la acumulación de reclamos en periodos cortos como por la capacidad operativa y financiera necesaria para responder a ellos.
Así lo sostiene Víctor Garcete, representante de la Fundación CEDOC, quien destaca que estos eventos también ponen a prueba los programas de reaseguro y su correspondencia con el perfil de riesgo de cada cartera. En ese sentido, considera necesario evaluar la protección catastrófica disponible y la capacidad de las compañías para gestionar inspecciones, liquidaciones, reparaciones y disponibilidad de repuestos y mano de obra. El evento climático del pasado 3 de octubre, señala, evidenció la importancia de estos aspectos.
Aunque todos los sectores económicos están expuestos, la agricultura y la ganadería tradicionales figuran entre los más vulnerables. Sin embargo, las consecuencias también alcanzan a la industria y los servicios, debido a las inundaciones, las interrupciones en las cadenas de suministro y los daños en infraestructuras esenciales. Los cortes de energía eléctrica y las afectaciones a generadores y paneles solares pueden paralizar actividades durante el tiempo que demande su recuperación. A su vez, las sequías y las olas de calor extremo representan riesgos adicionales para distintos eslabones de la economía.
Ante este escenario, Garcete considera que uno de los principales desafíos no consiste únicamente en ampliar las coberturas disponibles, sino también en generar mayor conciencia sobre la importancia de contratarlas. Para ello, las aseguradoras, los agentes y los corredores deben ayudar a los clientes a identificar su exposición y seleccionar las pólizas adecuadas.
La adaptación también requiere revisar los criterios de suscripción, las primas adicionales y los esquemas de reaseguro para que las protecciones sean sostenibles. El especialista destaca la importancia de evaluar factores como los tipos de techos y cerramientos, además de cumplir con las medidas preventivas exigidas en las pólizas. En coberturas por inundación o daños por agua, por ejemplo, puede requerirse que las mercaderías se almacenen elevadas entre 30 y 40 centímetros sobre el nivel del piso.
Asimismo, considera fundamental que los asegurados conozcan con claridad las exclusiones, los límites de indemnización, los deducibles y las restricciones de cada contrato. También deben verificar si corresponde restablecer el capital asegurado después de utilizarlo en un siniestro, de modo que la protección siga vigente ante un nuevo evento.
Más allá de la indemnización, Garcete plantea que el mercado debe avanzar hacia un modelo que incorpore la prevención y la reducción de riesgos como parte del servicio asegurador. Entre las alternativas menciona incentivos económicos para quienes implementen medidas de mitigación, como mejorar los sistemas de drenaje, reforzar techos o instalar barreras contra el viento. También propone desarrollar plataformas y sistemas de mensajería que permitan emitir alertas climáticas geolocalizadas para que los asegurados puedan proteger sus bienes antes de que ocurra un evento.
La baja difusión de la cultura aseguradora constituye otra barrera para ampliar estas protecciones en Paraguay. Según Garcete, todavía persiste la percepción de que el seguro representa un gasto y no una inversión, así como la idea de que las catástrofes climáticas son fenómenos lejanos. Frente a ello, resalta el papel de los agentes y corredores para acercar a los clientes productos que ya existen en el mercado, pero que no siempre se contratan por falta de información y conciencia sobre los riesgos.
Estos temas formarán parte del Congreso Paraguayo de Seguros 2026, que se desarrollará los días 3 y 4 de noviembre en el Centro Cultural y de Convenciones de Ita Enramada. Organizado por el diario Última Hora y la Fundación CEDOC, el encuentro reunirá a referentes del sector bajo el lema “Por un seguro con visión de futuro” para analizar los desafíos y las oportunidades de una industria que debe prepararse para un escenario climático cada vez más complejo.