Correo Semanal

Franceses en Caazapá

A finales de 1891, el país —bajo el gobierno del presidente Juan G. González— se encontraba en una situación crítica desde el punto de vista económico y financiero. Paraguay corría el riesgo de volver a la miserable situación del final de la Guerra Grande.

La explotación de la tierra sufría una escasez considerable, y el principal problema de la mano de obra agrícola se debía a que este sector estaba abandonado en favor de la ganadería, el cultivo de la yerba mate y la explotación de la madera. El Estado debía reactivar la agricultura, considerada la riqueza y el futuro del país. Con este fin, el Gobierno de Paraguay apoyó a los agricultores que deseaban competir por primas agrícolas establecidas por la ley del 20 de diciembre de 1890. El Brasil también estableció este método de incentivo, a través de primas a los colonos agricultores. Además, el Decreto brasileño N° 6455, del 19 de abril de 1907, otorgó gratificaciones con el pago de viajes a su país de origen, luego de tres años de buen trabajo de la tierra.

Los que deseaban participar en el concurso debían presentar una solicitud en la municipalidad de su pueblo, mencionando la prima solicitada y la época en que se sembrarán las plantaciones. Las solicitudes de primas industriales debían enviarse directamente al Ministerio de Hacienda.

Se distribuirían veinte premios a quienes cultivaran una determinada cantidad de tabaco. Le seguían las primas a las plantaciones de café, algodón, caña de azúcar, banana, maní, arroz, maíz, naranjeros, limoneros y viñedos. Asimismo, primas para la producción industrial: aceite, mermeladas de frutas exóticas, harina de mandioca, cigarros y añil.

El cónsul de Francia en Asunción, señor Ribot, ofreció una visión general de las primas concedidas por el Gobierno paraguayo, y de los diferentes cultivos.

La prima N° 10, el maní o cacahuete, sería el cultivo que merecería el esfuerzo de los agricultores. La planta produce cosechas anuales, su cultivo es barato y su mercado está asegurado, gracias a los derivados que produce. Igualmente, la prima Nº 26, la fabricación de mermeladas de frutas para la exportación, es factible. “Guayaba o arasa, yvapurû, guavirá o guaviramî, araticú, mora», muy populares en el país que se consumen al natural.

CREACIÓN DE LA COLONIA

El decreto del 17 de diciembre de 1891 asignó 22.500 hectáreas destinadas a recibir entre 400 y 500 franceses para trabajar la tierra, lo cual autorizó la creación de la colonia con el nombre de Presidente González, en el Departamento de Caazapá, cerca de la vía férrea y del río Pirapó. Cada lote de terreno estaba dividido en 16 cuadras cuadradas.

La colonia se rigió por la ley del 7 de junio de 1881 y tenía su propio reglamento (decreto del 29 de diciembre de 1891). Como director de la colonia fue designado el francés Joseph Jacquet. La idea de crear la colonia fue por iniciativa del Sr. Dubois (que se hacía llamar marqués du Tilleul), lo que introdujo en Paraguay familias sin recursos para mejorar su situación mediante el trabajo agrícola. El Gobierno paraguayo proporcionó a los colonos herramientas de labranza, bueyes y semillas. Además, el Gobierno debía alimentarlos durante seis meses (ley del 7 de junio de 1881), el tiempo necesario para producir los primeros productos de la tierra.

Los colonos no eran necesariamente inmigrantes contratados en Francia como era habitual en la época, se trataba en parte de franceses que habían residido en los países del Plata, Argentina, Uruguay. Buscaban otros lugares de la región para instalarse, utilizando sus redes familiares o de amistades a través de la propaganda sobre el país en Argentina.

En la zona boscosa los colonos tenían la tarea de abrir caminos y construir sus casas. El trabajo preparatorio para preparar el suelo de la siembra duró más de un año, según los colonos. La situación se complicó cuando el administrador de la colonia decidió tras los primeros seis meses dejar de alimentar a los colonos. La mayoría de ellos aún no habían tenido su primera cosecha, por lo que carecían de recursos.

Las quejas comenzaron con una carta del colono Cyrille Martin al Ministerio de Colonias en París. Martin hizo firmar la nota a varios colonos de la colonia, presentada como una queja colectiva, diciendo que se encontraban en la completa miseria. Los colonos pidieron ser repatriados a Francia o a las colonias francesas en Argentina. El Ministerio de Colonias propuso que sean instalados en la Guyana francesa, el cónsul francés sugirió que se instalran en las colonias de Misiones. Una de las razones parece ser que la sequía jugó un duro golpe para las expectativas iniciales. Los colonos, que sufrían privación de sus medios de subsistencia, decidieron abandonar la colonia y rescindir el contrato que los vinculaba con el Gobierno paraguayo. Mientras, el Gobierno quería que los colonos cumplieran con sus compromisos por el contrato firmado.

Publicaciones contradictorias en los periódicos en Buenos Aires (Le Courrier de la Plata y Le Petit Journal) afirmaban que los colonos franceses llevaban tres años luchando contra la esterilidad del terreno y las dificultades ligadas a la falta de vías de comunicación. A esto se agrega la propaganda respecto de que el Gobierno paraguayo quería retener por la fuerza a los habitantes de la colonia; que los colonos estaban custodiados por soldados armados, dispuestos a dispararles al menor intento de fuga. Sin embargo, algunos colonos se beneficiaron al conseguir cosechar maíz asegurando así su subsistencia. Ante esta situación, el cónsul francés en Asunción, Auguste François, recibió e instaló en el jardín de su casa a un grupo de colonos antes de embarcarles para la provincia de Santa Fe, en Argentina. El 29 de marzo de 1895, 36 familias francesas abandonaron la colonia, 87 familias seguían en la colonia.

TENSIONES DIPLOMÁTICAS

Aunque se iniciaron negociaciones amistosas, no se lograron resultados positivos. El abandono de la colonia provocó tensiones entre el cónsul francés y el Gobierno paraguayo, hasta el punto de que este último le retiró el exequatur del cónsul Auguste François por haber transmitido las quejas de 170 colonos en las que acusaba al Gobierno paraguayo de no haber cumplido sus compromisos, acusaciones que en algunos casos escapaban a la realidad.

El Gobierno paraguayo reprochó al cónsul francés no haber presentado una queja escrita o verbal al Gobierno sobre los colonos franceses. Además, el cónsul actuó de forma individual al traer familias a su domicilio para ser enviadas a Argentina, a sabiendas de que estos colonos tenían deudas con el Gobierno paraguayo.

Al retirar el exequatur a A. François, el Gobierno francés hizo lo propio al representante del Gobierno paraguayo en Francia. Para minimizar el caso, el Sr. Gondra presentó argumentos para demostrar que Francia estaba presente en el país y que se le honraba con el nombre de franceses en las calles de la capital, como la calle Carnot (Sadi Carnot, presidente de Francia, 1887-1894), recordando también que la lengua francesa se enseña en el colegio nacional.

A pesar de la salida masiva hacia Argentina y de las fuertes tensiones diplomáticas, algunos franceses siguieron viviendo en la colonia. A fuerza de perseverancia fundaron una destilería para producir vino. Aunque la colonia se vació de sus primeros habitantes, experimentó sin embargo una renovación continúa con la llegada de otros colonos e inclusive algunos franceses regresaron. Posteriormente, se instalaron en las tierras agricultores de diversas nacionalidades, alemanes, italianos, suizos, ingleses y belgas. En 1901, la colonia contaba con 847 personas, divididas en 186 familias. El lugar donde se instaló la colonia Presidente González, es conocida en la actualidad con el nombre de Yegros.

REF. : Dépêche du Ministre des Relations Extérieures, au ministre des Affaires étrangères, Gabriel Hanotaux, Assomption, le 22 mars 1895, Paraguay, Politique étrangère, Archives diplomatiques, Quai d’Orsay, Paris.

Maria Victoria Benítez

Universidad de París

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