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Aquino, que perdió la batalla contra un cáncer de colon diagnosticado hace algo más de un año y que la llevó a ser internada en un hospital de Manila desde fines de junio, falleció esta madrugada a las 03.18 (19.18 GMT del viernes) de un problema cardiorespiratorio, indicó su familia en un comunicado.
La actual jefa de Estado, Gloria Macapagal Arroyo, declaró diez días de luto nacional mediante un mensaje desde Estados Unidos, donde se encuentra en visita oficial.
“Hoy, Filipinas ha perdido un tesoro nacional. Aquino ayudó a liderar la revolución que restableció la democracia y el gobierno de la ley en nuestra nación en un momento de grandes peligros”, dijo Arroyo en su mensaje televisado.
Otros mandatarios que sucedieron en el Gobierno a Aquino, “Cory” para los filipinos, expresaron también sus mensajes de pesar.
Fidel Ramos, presidente de 1992 a 1998, manifestó que “no sólo toda la nación filipina está de luto, sino que también el resto del mundo. Cory Aquino representó el pasado y el futuro de nuestro pueblo y nos guió en la dirección de un futuro mejor”.
Por su parte, el ex presidente José “Erap” Estrada (1998-2001) indicó que “el país ha perdido una madre. Es un día triste para el pueblo filipino. La presidenta Aquino no ha sido sólo un icono de la democracia, sino que se alzó como la guía de nuestra gente desde EDSA 1", como se conoce la revolución popular que derrocó a Marcos.
Cory representó tanto la fortaleza como la misericordia, añade Estrada en su comunicado.
El secretario de prensa del Gobierno, Cerge Remonde, señaló que Aquino, como ex presidente, tiene derecho a un funeral de Estado, pero que se debe contar con la aprobación de sus familiares.
Sin embargo, uno de los hijos de la ex presidenta, el senador Benigno Aquino III, declaró a la prensa que la familia ha optado por la celebración de una ceremonia privada, aunque se permitirá que la población presente sus respetos.