Por Juan José Brull | Ñeembucú
El arte y la religiosidad se unen en la fe para celebrar de manera especial esta festividad de la Iglesia católica. La Basílica Nuestra Señora del Pilar lució esplendida con una espectacular alfombra de flores.
La misa central fue precedida por el párroco de la basílica, Sergio Campara. El día del Corpus Christi (fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo) es un festejo de la Iglesia católica destinado a celebrar la Eucaristía.
Dentro de las tradiciones del Corpus Christi está la confección de las alfombras de flores, esto es un tapiz que sirve para que por ella pase la procesión del Santísimo. La belleza de estas alfombras son indescriptibles y su elaboración es a base del trabajo de los voluntarios que quieren, de alguna manera, participar en este homenaje al Santísimo.
Solo una vez al año el Santísimo sale en procesión y es de esta manera, por medio de las alfombras de flores que el pueblo le rinde honor al Cuerpo de Cristo. Voluntarios de la parroquia Nuestra Señora del Pilar fueron quienes confeccionaron con sus manos estos tapices, las flores las trajeron del jardín de sus casas y también otros vecinos las donaron.
La fiesta de la Procesión del Corpus Christi es celebrada después de los 60 días del Domingo de Pascua.
La fecha tiene una enorme significación para la Iglesia católica, ya que recuerda cómo Jesucristo celebró con sus apóstoles la última cena y dejó la Eucaristía como un regalo para la humanidad.