Las exportaciones de productos avícolas registraron una caída significativa entre enero y noviembre de 2025, según el informe oficial del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa).
En comparación con el mismo periodo del año pasado, los envíos se redujeron en un 14% en volumen y en un 23,4% en ingresos, una contracción que golpea a uno de los rubros cárnicos que había venido mostrando un crecimiento sostenido hasta 2023.
De acuerdo con los datos del organismo sanitario, el volumen exportado pasó de 10,5 millones de kilos en 2024 a 9 millones de kilos en lo que va de este año, mientras que el valor FOB cayó de USD 12,47 millones a USD 9,55 millones.
La diferencia implica casi USD 3 millones menos para la industria avícola paraguaya, que enfrenta un escenario internacional más competitivo y volátil.
Suba y caída. La caída se produce después del pico histórico alcanzado en 2023, cuando Paraguay logró exportar 12 millones de kilos de carne aviar y sus derivados, consolidándose en mercados sudamericanos, africanos y de Medio Oriente.
Ese año, el rubro obtuvo los ingresos más altos desde que se tienen registros recientes, impulsado por una mayor disponibilidad de producto y una demanda internacional firme.
Sin embargo, este ciclo positivo se desaceleró en 2024 y se profundizó en 2025. La tendencia bajista ya venía marcándose desde el año pasado, pero el retroceso de este año es más pronunciado, señalan referentes del sector, que atribuyen la contracción a una combinación de factores externos y desafíos internos.
Aunque la caída de 2025 es notable, el sector avícola cerrará el quinquenio con una tendencia general positiva si se lo compara con los niveles de exportación prepandemia. En 2021, Paraguay había exportado poco más de 6,2 millones de kilos, cifra que casi se duplicó en solo dos años.
El salto entre 2021 y 2023 fue uno de los más significativos de la región, pero la desaceleración posterior evidencia que el desafío ahora pasa por sostener la competitividad en un mercado global que cambia rápidamente.
Retroceso. En el mercado internacional, la industria avícola enfrenta actualmente un escenario más adverso que en años anteriores. Por un lado, se redujeron las compras de algunos destinos tradicionales, especialmente en Sudamérica, donde varios países optaron por incrementar su propia producción. Por otro, la competencia regional encabezada por Brasil y Argentina mantiene una fuerte presión sobre los precios.
A esto se suman los altos costos logísticos, ya que en los últimos meses, el transporte marítimo volvió a encarecerse, y los fletes terrestres aumentaron por el repunte del precio del combustible, lo que restó competitividad a los exportadores paraguayos.
Si bien el país mantiene un estatus sanitario favorable, algunos compradores exigieron nuevos requisitos o certificaciones específicas, lo que retrasó y encareció ciertos envíos.
Ante la caída de la demanda externa, parte de la producción que habitualmente se destinaba a la exportación quedó en el mercado interno. Sin embargo, la capacidad de absorción no es ilimitada: los frigoríficos debieron ajustar precios o reducir márgenes para evitar la acumulación de stock.