AFP
MADRID
A contracorriente de sus socios europeos y de Estados Unidos, el Gobierno de izquierdas español aprobó la regularización extraordinaria de medio millón de inmigrantes indocumentados, muchos latinoamericanos, entre críticas de la derecha.
Sánchez justifica la medida afirmando que “es, ante todo, un acto de normalización. De reconocer la realidad de casi medio millón de personas que ya forman parte de nuestra vida cotidiana”.
“Que quienes ya forman parte de nuestra vida cotidiana lo hagan en igualdad de condiciones, contribuyendo al sostenimiento de nuestro país y de nuestro modelo de convivencia”, sostiene en la misiva. Sánchez destacó que la medida “ha contado con el respaldo de la Iglesia, de los sindicatos, de los empresarios y de una sociedad civil que comparte un objetivo claro: mejorar la vida de sus vecinos y, con ello, hacer de España un país mejor”.
“DESCONTROL MIGRATORIO”. Sin embargo, Alberto Núñez Feijóo, líder del principal partido de la oposición, el Partido Popular, consideró este fin de semana que “España está exportando un problema migratorio a toda Europa”, donde rige la libre circulación de personas, y que la solución a este asunto “no es el descontrol migratorio”.
Frontalmente opuesto, el partido de derecha Vox enmarcó la medida en las “políticas suicidas de Sánchez”, escribió su líder, Santiago Abascal.
En noviembre de 2024, Sánchez ya anunció una reforma del reglamento de extranjería para regularizar a 300.000 personas por año en el siguiente trienio, y paliar así el envejecimiento de la población en un país donde el número de nacimientos se redujo un 25,6% desde 2014, según datos oficiales.
España cuenta con una población de 49,4 millones de habitantes, de los cuales 7,1 millones de extranjeros.
A 1 de enero de 2025 residían unos 840.000 inmigrantes irregulares en España, la gran mayoría de América Latina, según el centro de investigación económica y social Funcas, muchos empleados en la agricultura, la hostelería, los cuidados y la construcción.