Según wikipedia el surrealismo o superrealismo es un movimiento artístico y literario surgido en Francia a partir del dadaísmo, en la década de los años 1920, el cual buscaba descubrir una verdad, con escrituras automáticas, sin correcciones racionales, utilizando imágenes para expresar sus emociones, pero que nunca seguían un razonamiento lógico. Convengamos que esta última oración sería una manera interesante de describir el estado en el cual se encuentra nuestro país, un país subdesarrollado. Sras y Sres. con ustedes el subrealismo: la realidad absoluta de un país en subdesarrollo (dicho análisis fue producto del monólogo de una filósofa contemporánea amiga).
Tenemos la tendencia de buscar soluciones de cosas que ya tienen un nombre como por ejemplo “Pedro... tenés un resfrío, tomá más vitamina C y llamame en 15 días”, en este caso sonaría algo más como “Paraguay... tenés subrealismo: Empezá a usar tu cerebro y no me llames más”. Nuestra realidad es que somos subrealistas. Vivimos en una situación en donde más que nunca necesitamos del sentido común y el proceso racional. En lugar de eso elegimos utilizar el “así nomás” y “yo pensé que” como herramientas para solucionar la situación por la cual pasa el Paraguay.
A la hora de definir la realidad de los países subdesarrollados me llama la atención que no exista un consenso absoluto de parte de la Real Academia Española. Por un lado, el subdesarrollo se define como el atraso de una región, que no habría alcanzado “ciertos” niveles (socioeconómicos, culturales) y, por otra, definen el subdesarrollo como una de las etapas por las que atraviesan los países y sociedades en su progreso, especialmente progreso en estado del bienestar y capacidad económica. Prefiero la ultima ya que al menos nos sitúa en una “etapa” lo cual significa que en un futuro incierto con el esfuerzo de todos los sentidos comunes que logremos juntar nuestra sub-realidad podrá convertirse en LA realidad. Una realidad que nos de la obligación individual de usar nuestras cabezas por el bien de todos. Es la única forma de cambiar la residencia que fijamos en el tercer mundo y ver si encontramos un lindo dúplex en el primer mundo. Lo único surreal del subrealismo es que sigamos insistiendo en tener mentes subdesarrolladas.