CIUDAD DEL ESTE
La interna colorada de Ciudad del Este dejó mucho más que un candidato definido para las elecciones municipales de octubre. Detrás de los ajustados números que consagraron a Rigoberto Chamorro como postulante de la ANR, emergió una disputa por el liderazgo político dentro de Honor Colorado y el papel que desempeña el director paraguayo de la Itaipú Binacional, Justo Zacarías Irún, en el esquema de poder del Alto Paraná.
Lo que inicialmente parecía una competencia interna entre dos aspirantes terminó exponiendo tensiones acumuladas desde hace varios años dentro del oficialismo departamental. La victoria de Chamorro sobre Magno Álvarez no solo definió una candidatura, sino también reabrió el debate sobre quién conduce realmente el coloradismo en la región y cuál será el peso político de las distintas corrientes que conviven dentro del movimiento oficialista.
La tensión se hizo visible incluso antes del cierre de las mesas de votación. Mientras aún transcurría la jornada electoral del domingo, Chamorro sorprendió con una declaración que rápidamente sacudió el escenario político. “Si el resultado no da positivo, mañana pido el cambio dentro de la Itaipú Binacional”, afirmó durante una entrevista radial, en clara referencia a Justo Zacarías Irún.
La expresión llamó la atención no solo por su dureza, sino porque fue pronunciada cuando todavía no existía certeza sobre el desenlace de la elección. Horas después, el escrutinio confirmó una de las internas más reñidas de los últimos años en la capital departamental. Chamorro obtuvo 14.018 votos frente a los 13.898 sufragios logrados por Álvarez. Apenas 120 votos separaron a ambos candidatos.
Las declaraciones tuvieron un destinatario evidente. El clan Zacarías, integrado por Justo Zacarías Irún, la diputada Rocío Abed, el senador Javier Zacarías Irún y la ex intendenta Sandra McLeod, continúa siendo una de las estructuras políticas más influyentes de Alto Paraná y uno de los principales pilares de Honor Colorado en el departamento.
Sin embargo, con el correr de los días, aquella promesa de impulsar cambios en Itaipú comenzó a perder fuerza. No se registraron pedidos formales, tampoco aparecieron gestiones institucionales ni señales concretas que apuntaran a una eventual remoción de Justo Zacarías de la Dirección paraguaya de la binacional.
El debate sobre la continuidad de Justo Zacarías en Itaipú no es nuevo. Ya había cobrado fuerza tras las elecciones municipales complementarias de noviembre del año pasado, cuando el Partido Colorado sufrió una de sus derrotas más contundentes en Ciudad del Este.
En aquella oportunidad, Roberto González Vaesken fue ampliamente superado por Daniel Pereira Mujica, candidato respaldado por el movimiento Yo Creo. La diferencia superior a 42.000 votos provocó una crisis interna de grandes proporciones. Las recriminaciones cruzadas no tardaron en aparecer y derivaron en un enfrentamiento político entre González Vaesken y Javier Zacarías Irún, quienes se responsabilizaron mutuamente por el resultado.
Aunque la crisis colorada venía incubándose desde mucho antes. El punto de inflexión se produjo en 2019, cuando la destitución de la entonces intendenta Sandra McLeod abrió una nueva etapa política en Ciudad del Este. En las elecciones extraordinarias celebradas ese mismo año, Miguel Prieto logró una victoria histórica que puso fin a décadas de hegemonía colorada en la segunda ciudad más importante del país.
Por primera vez, en mucho tiempo, el Municipio quedaba en manos de un proyecto político ajeno a la ANR.
Lejos de tratarse de un fenómeno circunstancial, el liderazgo de Prieto se consolidó en las elecciones municipales de 2021. En aquella ocasión derrotó con amplitud al candidato cartista Ulises Quintana y amplió la diferencia a más de 44.000 votos.
Desde entonces, Yo Creo se transformó en la principal fuerza política de la capital departamental.
La posterior destitución de Prieto tampoco modificó la tendencia electoral. En las elecciones complementarias de 2025, Daniel Pereira Mujica volvió a derrotar al Partido Colorado, profundizando una secuencia de reveses que hoy constituye el principal desafío político para el oficialismo en Alto Paraná.
En ese contexto adquiere especial relevancia la reciente interna colorada. Magno Álvarez contó con el respaldo activo de Justo Zacarías Irún, quien se convirtió en uno de los principales referentes visibles de su campaña.
Del otro lado, Rigoberto Chamorro fue impulsado por el gobernador de Alto Paraná, César Landy Torres. Por ello, la ajustada victoria de Chamorro fue interpretada por numerosos dirigentes como algo más que un simple resultado electoral.
Respaldo asunceno. La cautela también se trasladó al plano nacional. Mientras crecían las versiones sobre eventuales cambios en Itaipú y reaparecía el debate sobre la influencia del clan Zacarías dentro del oficialismo, el presidente del Congreso, Basilio Bachi Núñez salió públicamente en defensa de Javier Zacarías Irún. Descartó cualquier posibilidad de pérdida de investidura para el senador esteño y relativizó las denuncias relacionadas con presuntas gestiones de cargos dentro de la binacional.
Para varios observadores políticos, la postura fue interpretada como una señal de respaldo del oficialismo nacional a la estructura de poder actualmente vigente dentro de Honor Colorado.
Más allá de las disputas por espacios de influencia, los números de la interna dejaron una preocupación todavía mayor para la ANR. De los 124.223 afiliados habilitados para votar en Ciudad del Este, solo participaron 37.021.
La cifra representa menos del 30% del padrón partidario y refleja un nivel de movilización relativamente bajo para una elección considerada clave para el futuro político del departamento.
Consciente de esa realidad, el gobernador Landy Torres puso en marcha una serie de reuniones con los candidatos colorados que triunfaron en las internas municipales de los distintos distritos.
El encuentro más reciente reunió a 20 de los 22 postulantes ganadores y tuvo como principal objetivo iniciar el proceso de reunificación partidaria de cara a octubre.
El mensaje fue claro, las diferencias internas deberán quedar en segundo plano si el Partido Colorado pretende recuperar espacios perdidos y evitar una nueva derrota frente a la oposición. En medio de ese escenario, Landy Torres adquiere dimensión especial.
Desde la irrupción de Miguel Prieto en la política regional, el actual gobernador es el único dirigente colorado que logró derrotar electoralmente a un candidato respaldado por Yo Creo.
En las generales de 2023 superó a Daniel Pereira Mujica, postulante apoyado por Prieto, obteniendo 123.967 votos frente a los 91.844 sufragios de su adversario.
La diferencia superior a 32.000 votos convirtió a Landy Torres en el único referente de la ANR capaz de frenar en las urnas el avance del movimiento opositor desde 2019. Ese antecedente explica buena parte de su peso político.