No importó el insoportable calor húmedo, ni las indecisas nubes que de a ratos tapaban todo el cielo. Solo importaban el momento, el altar, la unión en el “sí, acepto”.
Una expresión repetida por las 31 parejas, que en la siesta de ayer formalizaron su unión de años en la boda comunitaria realizada en la Catedral Metropolitana de Asunción.
Los nuevos esposos hicieron posible su unión tanto civil como religiosa mediante el proyecto Sagrada Familia e Ikatu de la Fundación Santa Librada.
Entre los contrayentes estaban Claudia y Sergio. Ambos vienen remándola juntos desde hace 13 años y han criados dos hijos. Empezaron a conocerse en el trabajo y ayer, luego de aguardar un buen tiempo, pudieron dar ese gran paso en su vida en común.
“A la gente que no da este paso le digo que se anime, que es algo muy lindo consagrar ante Dios este amor. Es creer en lo que vamos construyendo juntos”, dijo Claudia, quien luego compartió el ramo de flores con sus compañeras de trabajo.
Antonio y Lourdes habían contraído nupcias hace tiempo. Sin embargo, el enlace civil no había tenido validez por un problema del lugar donde los casaron. Por ello, no dudaron en volver a realizar todo el proceso siendo la segunda vez la vencida.
“Esto es algo muy importante para nosotros y para la familia también, para poder formalizar nuestro matrimonio”, dijo Antonio. La pareja, con dos hijos adolescentes, cuenta que llegar al altar fue una decisión conjunta. Antonio contó que hace tiempo querían formalizar su unión y no pudieron hacerlo por el costo económico que representa.
Diana Martínez, integrante de la Fundación, comentó que algunas parejas tuvieron entre un mes y medio y otros tres meses de cursillo. Antes de llegar a estampar su firma por vía civil y culminar en el altar, los contrayentes reciben diversas charlas; entre ellas educación financiera. Los trajes y los vestidos, además de la ceremonia los provee la Fundación Santa Librada.