20 may. 2026

En el Díadel Periodista

Por Brigitte Colmán bcolman@uhora.com.py

Ahora que está en la cresta de la ola, con su Nobel, y la reciente polémica por su participación en la Feria del Libro de Buenos Aires, amerita citar a Mario Vargas llosa.

Hay una frase de él sobre el periodismo que queda bien hoy, porque es el Día del Periodista, y porque además es una oportunidad para quedar yo como una periodista ilustrada ante ustedes.

La cita es de una de sus primeras obras, de cuando yo compraba sus novelas y él todavía no se había convertido en un “pontífice”. Un personaje de Conversación en la catedral dice en un momento de la obra que “el periodismo es una frustración”.

Siempre me llamó la atención esa frase, incluso antes de que terminara convertida en periodista. Me llamaba la atención por la amargura que destilaba.

EL MEJOR OFICIO. De hecho, este oficio tiene de todo, frustrados, amargos, pero sobre todo, tiene ególatras y autorreferentes.

Si no fuera así, ustedes estarían leyendo un comentario sobre la gripe, y sobre la segunda parte de la crisis de salud pública que se nos viene.

O estaría divagando sobre la ley antiplanilleros que va a ser tratada esta semana en el Congreso; o sobre la nueva amenaza de aumento del precio del pasaje del transporte público o los baches.

Pero bueno, no es enteramente culpa nuestra esto de creernos la última Mirinda guaraná del picnic.

Porque, ¿a quién acude el ciudadano cuando se corta la luz? No le llaman al defensor del Pueblo, a quien nadie conoce ni sabe qué es lo que hace.

Lo que hacen es llamar a una radio para quejarse; y después de eso la ANDE se ocupa de la queja y se soluciona el problema.

O llaman al diario para denunciar el basural del barrio, y la basura solo se recoge después de que el intendente ve la foto publicada en el diario.

Por eso quizá algunos se sienten superpoderosos. Por eso algunos hasta creen que son un poder en sí mismos.

UN POCO DE CINISMO. A veces este trabajo nos hace sentir un poco frustrados; y hay quienes terminan siendo un poco cínicos, porque después de todo, esa es una manera de sobrevivir a las realidades que vemos, que vivimos y sobre las cuales debemos informar todos los días.

Si se fijan, este trabajo nos permite entrar a las vidas de todos. Del reciclador de Cateura, del ministro de Hacienda, de las celebrity locales, de los futbolistas, de los niños de la calle, de los senadores y diputados, de los reclusos de Tacumbú, de la señora que no tiene dinero para la operación de su bebé y viene llorando a la redacción del diario, del presidente, del señor que se queja por el mal servicio de recolección de basura y de otros más.

Porque encima, además de ocuparnos de los problemas de todo el mundo, a veces debemos ocuparnos de los nuestros.

Vivimos en este país y no en una burbuja ni en una torre de cristal.

También nosotros tenemos problemas en cuanto a las condiciones laborales, o cuando perdemos el trabajo, en un mercado tan chiquito como el nuestro, por ejemplo.

No es fácil, pero tampoco vamos a ponernos catastróficos diciendo que no hay nada que festejar. Después de todo, siempre es bueno tener una excusa para salir a celebrar, incluso cuando hay poco que celebrar.

Así que, feliz día para todos los colegas, y ojalá que un día de estos, para variar, solo nos queden buenas noticias para contar.