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Empresaria se destaca por crear alimentos sin gluten

 GASTRONOMÍA. La empresa de alimentos sin gluten Asuká se expande en el mercado, gracias al impulso creativo de la madre de una niña celiaca

Marisol Ramírez

La historia de Mariela Ramírez, propietaria de Asuká sin gluten, es la de una madre que movida por el amor y dedicación a su hija con condición celiaca, y teniendo ella misma una intolerancia al gluten, decidió crear alimentos sin TACC (trigo, avena, cebada y centeno), tan deliciosos como los que puede comer cualquiera.

“Me movió ver a mi hija sufrir los síntomas de intolerancia permanente al gluten, y las mías propias, pero más las de ella”, recuerda. Además, poco a poco despertó su empatía ver a tantas personas con la misma condición y que en el mercado nacional no existían propuestas.

Asuká Sin Gluten inauguró recientemente su nueva casa central, en el corazón del barrio Bella Vista, en Asunción, ubicación estratégica para los objetivos que se propone la marca. La nueva tienda cuenta con un local de venta al público y la fábrica, desde donde proporciona los productos y los distribuye a las diferentes bocas de venta.

Para Mariela, pasó de ser un pasatiempo a convertirse en una empresa, por la certeza de tener que eliminar para siempre el gluten de su vida y la de su hija, y luego por satisfacer el deseo de otros celiacos a poder comer una rica torta o muffin. “Queremos satisfacer lo que necesita el cliente, por más alergias que tenga, sea un producto sin huevo, azúcar, lactosa, gluten, etc.”, explica.

Todo empezó cuando sus hermanas y su mamá le regalaron un libro de recetas en el año 2002, cuando tuvo su diagnóstico de celiaquía. “Empecé a probar recetas, pasé mucha frustración al principio, no conocía elementos como goma xantana o psyllium, y las cosas me salían duras y secas”, recuerda.

Luego estudió en Garofalo, donde al llegar a su casa cambiaba los ingredientes de las recetas que aprendía (que no eran sin TACC), y poco a poco, nació Asuká (2015). “Siempre ayudando a las personas, pidiendo la opinión de no celiacos, buscando que el sabor sea similar a los productos no aptos”, detalla.

Mariela siguió capacitándose, viendo infinidad de tutoriales en YouTube de Ale Temporini, y otras argentinas que cocinan sin gluten. Tuvo la posibilidad de viajar para seguir aprendiendo. “Fui a Nueva York a estudiar la técnica para hacer macarrones. Viajé a Buenos Aires, visité muchas confiterías para ver las presentaciones de los productos, de lo que se puede hacer sin gluten. Esas fueron mis experiencias, aprendí casi sola, con demasiadas ganas de que me salgan bien las cosas”.

OBSTÁCULOS SUPERADOS

Pero no todo fue color de rosa. Mariela atravesó varias vallas. “Me sorprendió todo lo que se debe hacer para tener una empresa sin gluten. Pedían demasiados requisitos, cumplir muchas normas, fue un camino duro pero no tanto para no seguir adelante. Costó pero la fuerza interior que tenía era mayor. Así fue como me posicioné en el mercado, que era un nicho pequeño que luego fue creciendo aceleradamente”, cuenta.

Asuká es SA desde 2018, y esta nueva casa busca expandir los productos. “Queremos crecer como industria, llegar a todo el país, satisfacer a los clientes con todas las intolerancias que tienen, usando los mejores ingredientes”, subraya.




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