Revista Pausa

El virus que mantiene al mundo en vilo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró emergencia de salud pública de importancia internacional al brote de coronavirus originado en China. Pero, ¿de qué se trata la enfermedad que infectó a más de 75.000 personas en Asia?

Los mercados típicos de China tienen frutas y verduras; carnes de cerdo y cordero; pollos enteros desplumados; cangrejos, peces y, sobre todo, patos y gansos vivos. Algunos mercados venden animales más inusuales, que son exclusividades de su cocina tradicional, como las serpientes y los osos hormigueros. También venden tortugas, ratas de bambú, tejones, erizos, nutrias, civetas de las palmeras y hasta lobos.

El nuevo coronavirus, que cobró al menos 2.000 vidas y enfermó a más de 75.000 personas en China y en el mundo, se cree que se propagó precisamente desde uno de estos lugares: un mercado mayorista en Wuhan, una ciudad de 11.000.000 de habitantes en el centro de China. La comercialización de animales vivos es una práctica muy tradicional en la cultura china, pero el intercambio de virus entre estos, se cree, fue lo que provocó la migración del coronavirus a los seres humanos.

Los coronavirus son una extensa familia de virus que afectan a la mayoría de las personas alguna vez en la vida; es decir, son comunes alrededor del mundo. Existen varios tipos y son considerados zoonóticos, porque pueden contagiarse entre animales y seres humanos. Según los funcionarios y científicos, parece que el nuevo virus se originó en los murciélagos y luego saltó a otro mamífero que, se cree, podría ser el pangolín.

Eugenio Báez, médico infectólogo de adultos, expresa que hay una correspondencia de casi un 96% con el genoma del virus en estos murciélagos con relación a los seres humanos aislados; sin embargo, no son ellos la fuente original. “Aparentemente, circuló entre otros animales y se sospecha mucho de un oso hormiguero que se llama pangolín. Su carne se consume como una especie de delicatessen y sus escamas se usan como remedios tradicionales en China. Ese tipo de conductas va a requerir un cambio cultural”, considera.

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La comercialización de animales vivos es una práctica muy tradicional en la cultura china, pero el intercambio de virus entre estos, se cree, fue lo que provocó la migración del coronavirus a los seres humanos.
La comercialización de animales vivos es una práctica muy tradicional en la cultura china, pero el intercambio de virus entre estos, se cree, fue lo que provocó la migración del coronavirus a los seres humanos.

El frente es doble: la comunicación interespecie, que debe terminarse por estas prácticas alimenticias culturales; y la otra, el contagio de persona a persona que requiere las medidas que se están tomando, como cualquier otra enfermedad respiratoria. Ya se comienzan a aplicar reglas estrictas con respecto al tráfico y al consumo de animales vivos, porque si no se corta la transmisión de una especie a otra, es posible controlar el contagio de persona a persona, pero se continuarán formando otros núcleos de brotes.

¿Qué sabemos del virus SARS-CoV-2?

Hasta el momento, se conocían seis tipos de estos agentes infecciosos: cuatro de ellos solo causan afecciones respiratorias leves similares a un resfriado, pero en la última década aparecieron dos cepas nuevas que tuvieron impacto mundial, por la contagiosidad y la severidad que tuvieron en la mortalidad asociada, a diferencia de los coronavirus comunes.

En el 2002 apareció una pandemia denominada síndrome respiratorio agudo y grave (SARS, por sus siglas en inglés), que tuvo una mortalidad del 10% y se originó en China por contacto con animales exóticos. El SARS fue rastreado hasta un coronavirus que saltó de los murciélagos a las civetas de las palmeras (una criatura con rasgos felinos considerada una delicia en el sur de China) y luego a los humanos que participaban ahí en el comercio de vida silvestre. Otro antecedente fue el del 2012. El síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) se originó en Arabia Saudita y fue transmitido por camellos. Tuvo ocho meses de circulación y menos casos, pero con una mortalidad de más del 30%.

En el último mes generó preocupación en Asia la propagación de un misterioso virus que la Organización Mundial de la Salud (OMS) bautizó como Covid-19, por el nombre y el año de aparición. La enfermedad alcanzó primero a grandes ciudades chinas como Pekín, Shangái y Cantón, y luego a otros países del continente, lo que activó las alarmas de las autoridades sanitarias y llevó a la OMS a declarar estado de emergencia de salud internacional. Hasta la fecha de redacción de este artículo (19 de febrero), ya se detectó en al menos 25 otros países e involucra, principalmente, a viajeros procedentes de China.

Báez explica que el problema con estos virus respiratorios que saltan de una especie a otra es que tienen alta letalidad, son muy agresivos y pueden causar una enfermedad grave: “Inicialmente no son muy contagiosos y necesitan del contacto muy cercano entre las personas y las aves u otros animales exóticos para que haya ese salto. Una vez que salta al ser humano, se producen cuadros infecciosos con contagio, generalmente, a niveles de núcleo familiar por contacto muy cercano y en algunos casos se escapa del ambiente familiar y empieza a circular entre otras personas, que es lo que ocurrió con este serotipo”.

Un aspecto que llamó la atención con respecto al SARS, al MERS y otros virus respiratorios es el nivel de contagio del Covid-19. Las personas que se contagiaron en la China, viajaron a otros países y generaron nuevos brotes en distintos países se llaman casos importados. Al día de la fecha, todos los brotes en los países fuera de China son casos importados y se pudieron contener. Eso significa que no hay brotes secundarios fuera de ese lugar ni casos de coronavirus reportados en Latinoamérica.

Héctor Castro, médico infectólogo pediatra, indica que la transmisión ocurre por las gotitas que la persona enferma expulsa al toser, al hablar o estornudar. Estas gotitas no viajan más de un metro o un metro y medio, por lo tanto, no quedan flotando en el aire como otras infecciones, por ejemplo, la tuberculosis. “Debe haber un contacto cercano con el paciente que esté con síntomas respiratorios”, comenta.

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Los coronavirus son una extensa familia de virus que afectan a la mayoría de las personas alguna vez en la vida. Son comunes alrededor del mundo y existen varios tipos.
Los coronavirus son una extensa familia de virus que afectan a la mayoría de las personas alguna vez en la vida. Son comunes alrededor del mundo y existen varios tipos.

El Covid-19 tiene síntomas propios de las enfermedades respiratorias: fiebre, tos, catarro, dificultad respiratoria. “Más o menos para el día ocho o diez produce una neumonía muy violenta que puede terminar con la vida de los pacientes. Estos pacientes requieren de asistencia mecánica con respiradores y aun así hay fallas respiratorias severas, fallas de otros órganos y eso causa la muerte en un porcentaje bastante significativo”, refiere Báez.

Hasta ahora, se está manteniendo en un dos por ciento la mortalidad asociada. La mayoría de las personas que fallecieron son mayores y con morbilidades de fondo (diabéticos, hipertensos, etcétera). Las tendencias reveladas por el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCDC) es que el 80% de los casos han sido leves y que los individuos enfermos (diabéticos, pacientes con obesidad, problemas cardiacos o renales) y las personas de la tercera edad son los sectores de la población con mayor riesgo.

El diagnóstico de confirmación del virus se hace a través de una metodología llamada de Reacción de Polimerasa en Cadena (PCR), que detecta la presencia de virus en secreciones respiratorias del paciente o en la sangre. Esos reactivos son fabricados en este momento por los dos Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Atlanta, Estados Unidos, y estos los reparten a los laboratorios en los países de referencia. Los resultados del estudio están en el día. Puede tomarse muestra de secreción respiratoria, como el esputo, hisopado nasofaríngeo, aspirado traqueal o sangre.

“Nosotros ya tenemos reactivos disponibles en Paraguay. Nuestro problema sería la identificación temprana de los casos, el aislamiento apropiado de los enfermos para evitar contagio y el manejo hospitalario de estos pacientes, que va a implicar salas aisladas y ropas especiales como lentes y tapabocas N95 —que tienen su costo y no hay disponibilidad suficiente en todo el mundo eventualmente para brotes epidémicos a gran escala—”, sostiene Báez.

Según Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, una vacuna contra el nuevo coronavirus podría tardar entre 12 y 18 meses en desarrollarse. Pero esa vacuna sería para “la peor situación” y, por ahora, la preparación a largo plazo debe equilibrarse con soluciones inmediatas de salud pública que contengan el virus y mantengan baja la tasa de mortalidad.

Condiciones para una epidemia de coronavirus en Paraguay

El médico manifiesta su preocupación en relación con un posible brote de coronavirus en Paraguay, porque un gran porcentaje de los pacientes desarrolla una enfermedad grave, cerca de un 20% requiere internación y muchos necesitan asistencia de respirador (teniendo en cuenta que la disponibilidad de camas es limitada). Esto ocurrió con la epidemia de influenza A (H1N1), con la que hubo mucha necesidad de terapia intensiva.

“Tenemos mucha presión en los sistemas de salud, especialmente a partir del otoño en los hospitales pediátricos, por el virus respiratorio sincitial, que es el que causa bronquiolitis en los niños y luego influenza. Obviamente, el clima o la estación predisponen al aumento de transmisión, debido a la cercanía que existe entre las personas sintomáticas y la poca protección que tenemos, por lo que el virus permanece por más tiempo en estas situaciones climáticas”, puntualiza Castro.

China construyó en 10 días un nuevo hospital para disminuir la probabilidad de colapso de los servicios de salud. Sobre una posible superposición entre la influenza y un brote de coronavirus en Paraguay, Héctor Castro interpreta que la situación climática predispone a que exista un mayor contagio.

“El coronavirus es muy nuevo. Tenemos uno o dos meses de conocer este virus. Ahora el dengue está causando mucha presión en los servicios de salud, en las consultas y en las internaciones de adultos. Y cuando aparezcan los cuadros respiratorios en invierno, habrá mayor presión en casos como los de bronquiolitis”, sigue el infectólogo pediatra.

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La letalidad del coronavirus es de 2% aproximadamente, mucho más baja que el SARS o MERs, y significativamente más baja que la del ébola y la influenza aviar que tienen más de 50%.
La letalidad del coronavirus es de 2% aproximadamente, mucho más baja que el SARS o MERs, y significativamente más baja que la del ébola y la influenza aviar que tienen más de 50%.

Pero la falta de recursos supone un alto riesgo no solo para los pacientes, sino también para el personal médico. En Wuhan reportan que disponen apenas de la mitad de los lentes, de los tapabocas especiales y de los chalecos necesarios para la protección del personal de salud. De 120.000 chalecos tienen 60.000, de 150.000 máscaras tienen 75.000. Ellos, que vienen de un país con una gran capacidad económica y productiva, no están pudiendo proveer todos los elementos de protección para su personal de salud.

“Eso te da la pauta de que nosotros, que no producimos nada, tenemos que comprar de afuera, importar esos productos. Si ocurrieran brotes en todo el país, obviamente cada nación limitaría la venta, porque los usarían para su propia población. Eso va a ser algo muy difícil de solucionar, si uno no se adelanta y ya tiene por lo menos un stock razonable de estos insumos”, refuerza Báez.

Volver a las voces autorizadas

El bombardeo informativo que recibimos a diario a través de los medios de comunicación puede resultar abrumador. En este contexto de auge de rumores y descrédito al funcionariado público, Héctor Castro considera que nos encontramos en el momento justo para que la gente vuelva a creer en las voces autorizadas.

“Te habrás dado cuenta de que hay muchísima información de todos lados. Y que no solamente hablan especialistas, sino también personas que tienen una percepción de lo que está ocurriendo y sacan una conclusión. La población, para mantenerse alerta pero también tranquila, necesita informarse de fuentes seguras”, recomienda.

¿Cuáles son las fuentes autorizadas? La Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, los Ministerios de Salud de cada país y los especialistas en el área.

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