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El virus muestra su peor cara a un año de detectarse primer caso

 PICO. Cantidad de internados es de 1.178, de los cuales 300 están en UTI.

En las últimas tres semanas, el ritmo de transmisibilidad del Covid-19 entró en una pendiente ascendente, sin señal de que vaya a retroceder.

Cada semana epidemiológica (SE) va superando a la otra en cuanto al número de infectados, índice de positividad y en cantidad de personas internadas. Eso se observa desde la SE 8, que va del 14 al 20 de febrero, que registró 7.296 contagiados y 28,7% de positivos respecto a las muestras procesadas. Hasta entonces, era la mayor cifra de infectados desde que saltó el primer caso de coronavirus, hace un año.

La SE 9, del 21 al 27 de febrero, batió ese récord de contagios con un total de 7.806 casos y 31% de positividad entre los testeados.

La SE 10, del 28 de febrero al 6 de marzo, rompió el tablero con más de 8.432 casos. El nivel de positividad, en la semana que cerró ayer, ascendió a 32,8%.

Por lo que, como nunca, Paraguay está tocando el pico de la pandemia, sin posibilidad de saber todavía cuál será el vértice de la cresta.

“Hay más de 3.000 muertos y la gente continúa sin cumplir los protocolos. Estamos en el peor momento, pero esta vez ya no va a haber camas esperando, vamos a estar saturados”, advierte la doctora Yolanda González, directora del Hospital Nacional de Itauguá (HNI).

Desde el 1 de marzo, se tiene un promedio de entre 50 y 100 hospitalizaciones diarias por este mal. Las internaciones superaron la barrera de las 1.000 camas ocupadas, llegando ayer a 1.178 internados, de los cuales 300 personas se encuentran en alguna Unidad de Terapia Intensiva (UTI).

El Covid sigue mostrando su peor rostro, con una tasa cercana a 20 muertes por día.

“En pandemia no podés ver cuándo es el peor momento porque no sabés qué puede pasar en el futuro. Sí estamos, desde que comenzó la pandemia, con el mayor índice de transmisión y con hospitales en estado de alerta con falta de insumos y con muy probablemente varias cepas mutagénicas por la importación del virus brasileño”, comenta el infectólogo Tomás Mateo Balmelli, en alusión a los miles de paraguayos que fueron a veranear a Brasil.

“Hoy estamos en un déjà vu, esperando el avión chino –como fue en abril pasado– y ahora estamos esperando los medicamentos y las vacunas. Vale decir, que nos quedamos en el tiempo nosotros”, cuestiona el especialista.





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