12 feb. 2026

El valor del dólar

El peso argentino y el real brasileño se han depreciado sustancialmente este año. Sin embargo, el guaraní ha permanecido relativamente estable. Es importante comprender las causas de este comportamiento de las monedas de los vecinos, su persistencia, sus probables efectos colaterales en nuestro país y cómo podemos mitigarlos en el corto y mediano plazo.

La depreciación del peso argentino como del real brasileño reflejan una debilidad fundamental de ambos países: Insostenibilidad de las finanzas públicas. Sin embargo, hay diferencias entre ambos con diferentes implicancias a mediano plazo para nuestro país.

En el caso argentino, el financiamiento del déficit fiscal es con deuda externa y con emisión monetaria lo cual genera un déficit gemelo en la cuenta corriente de la balanza de pagos combinado con una inflación alta. Por lo tanto, como resultado del ajuste fiscal, monetario y externo, se observará una importante depreciación real del peso argentino. En otras palabras, la depreciación del peso será superior a la inflación en los próximos años y los productos argentinos serán más competitivos.

En el caso brasileño, el financiamiento del déficit fiscal es con deuda interna en moneda local.

Se financia con ahorro interno del sector privado y no impacta en la cuenta corriente de la balanza de pagos ni en la emisión monetaria. El real brasileño se depreció por efecto de la incertidumbre económica generada por un proceso electoral polarizado entre candidatos con perfil populista y sin un plan económico con las reformas necesarias para corregir el déficit y estabilizar la deuda pública. La depreciación del real tiene un elevado componente especulativo y su reversión está sujeta a la política económica del candidato ganador en las próximas elecciones. Las proyecciones indican una recuperación del real en el transcurso del próximo año.

Nuestro país no tiene debilidades financieras fundamentales, pero somos un país pequeño.

Hemos mejorado la productividad, pero son inferiores a la de nuestros vecinos. El tipo de cambio real multilateral de nuestro país, una medida de competitividad frente a los principales socios comerciales, está en niveles similares al observado en la década de los 90, años de fuertes atrasos cambiarios de nuestro país y de la región en general. Una depreciación real persistente del peso argentino del 25% tendría impactos deflacionarios y recesivos muy importantes en el sector industrial de nuestro país en los próximos años.

Los gremios industriales y de supermercados han reclamado el ingreso de productos de contrabando que compiten deslealmente y el presidente de la Cámara Paraguaya de Carne expresó que es necesario bajar el precio del ganado para seguir siendo competitivos en los mercados de destino, especialmente Chile. Son las primeras señales de impacto y la política económica debería buscar los mecanismos más adecuados para su mitigación.

Una política de tipo de cambio flexible es el mejor mecanismo para enfrentar estos continuos shocks que recibimos tanto de los países vecinos como del mercado de commodities. Para evitar una sobrerreacción del dólar, el Banco Central ha intervenido continuamente los últimos meses.

Las reservas internacionales iniciaron el año en USD 8.150 millones y alcanzaron un máximo de USD 8.850 millones luego de la emisión de bonos soberanos. Actualmente ha bajado a USD 8.030 millones como resultado de las intervenciones del BCP en el mercado de cambios.

Las autoridades del Banco Central y del equipo económico deberían evaluar si las intervenciones del BCP no están afectando el proceso de ajuste del tipo de cambio hacía su nivel de equilibrio y generando un atraso cambiario que profundizará el impacto recesivo de la crisis en los países vecinos ampliando los efectos que inevitablemente tiene en el comercio fronterizo hacia otros sectores productivos e industriales que compiten con productos argentinos y brasileños. Los próximos 2 a 3 años serán muy desafiantes para el manejo de la política macroeconómica de tal manera a salir lo mejor posible de este necesario proceso de ajuste en los países vecinos.