Conmemorando el Día del Avicultor, la marca Pollos Don Juan pone en valor la importancia de las normas sanitarias, la trazabilidad, refrigeración, el almacenamiento y el transporte adecuado para garantizar la inocuidad del producto.
Para la ocasión, conversamos con el doctor veterinario Juan Manuel Laneri, quien se desempeña como jefe de producción de la empresa avícola. En ese sentido, expresó que Pollos Don Juan desarrolla una cadena productiva integrada que permite controlar y relacionar las diferentes etapas, desde la producción de insumos y crianza de las aves hasta la faena, procesamiento, distribución y comercialización.
Trabaja con granjas propias y asociadas, aplica medidas de bioseguridad y monitoreo sanitario, cuenta con planta frigorífica propia y dispone de una red de distribución y puntos de venta, elementos que constituyen la base de su sistema de trazabilidad y control de la cadena.
Producción segura
Sobre la producción de pollo en Paraguay, el profesional explicó que la materia prima atraviesa una serie de controles a lo largo de toda la cadena. “La idea fundamental es que la inocuidad no se controla solamente en el supermercado, sino desde la producción hasta el consumidor”, señaló.
Remarcó además, que una cadena de frío inadecuada podría generar un riesgo importante para la salud porque permite que los microorganismos se multipliquen y que el alimento pierda sus condiciones de inocuidad.
En cuanto a la refrigeración, el almacenamiento y el transporte adecuados, indicó que son elementos fundamentales para garantizar la inocuidad del pollo, porque permiten mantener bajo control los peligros microbiológicos desde la planta de faena hasta el consumidor. No elimina los microorganismos, pero disminuye su velocidad de multiplicación.
Consumo local
Con relación al consumo de producción avícola nacional, expresó que tiene un impacto en el empleo y en la economía paraguaya porque genera actividad en numerosos sectores. “Genera empleos directos, empleos indirectos, mantiene el valor agregado en el país, estimula la inversión y fortalece la economía de otros sectores”, detalló el doctor veterinario.
Asimismo, resaltó que el pollo comercializado legalmente para consumo humano debe cumplir una cadena de controles que comienza en la granja y termina en el punto de venta.
Dentro de todo el procedimiento, intervienen principalmente SENACSA en sanidad animal, faena e inocuidad de productos de origen animal, y DINAVISA en aspectos sanitarios de la comercialización y vigilancia de alimentos.
Para el referente, formar parte de la cadena avícola paraguaya significa mucho más que producir pollo. “Detrás de cada pollo que llega a una mesa hay una enorme cadena de personas: productores que trabajan la tierra, familias que producen, veterinarios que cuidan la sanidad, técnicos que hacen posible la eficiencia, trabajadores que transforman, transportistas que recorren nuestros caminos y comerciantes que acercan el producto a cada familia”, concluyó.