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El rol de los gobiernos locales es lograr bienestar de la ciudadanía

Las elecciones municipales y la campaña electoral que hay detrás de estas hacen perder la esencia del rol de estas instituciones en la vida de las personas. En Paraguay, el gobierno municipal tiene roles fundamentales para el desarrollo local y para la calidad de vida. La Ley Orgánica Municipal no solo le da funciones, sino también recursos. Adicionalmente hay una serie de leyes que aumentan estas funciones, como es el caso de las relativas a alimentación e infraestructura escolar o Tekoporã. Los municipios tienen importantes fuentes de recursos genuinos y transferencias del Gobierno Central. No hay argumentos para justificar su impacto mínimo en el bienestar de sus ciudadanos. Avanzar como país requiere tomar en serio la relevancia del gobierno local y como ciudadanía exigir el cumplimiento cabal de sus competencias.

Lastimosamente para el país, las municipalidades adquieren relevancia en los periodos electorales, no por los debates acerca de las propuestas sino casi exclusivamente por la campaña electoral de los candidatos. Estas campañas, además de estar vacías de contenido, solo muestran acusaciones mutuas de corrupción, prebendarismo o, en el mejor de los escenarios, la falta de acciones.

En los últimos años, salvo contadas excepciones, solo vemos malas noticias de las municipalidades. Las escuelas pésimamente mantenidas, las calles llenas de baches, el descontrol urbanístico, problemas de recolección de basura.

Los gobiernos locales tienen competencias en el área de salud y protección social impulsando consejos locales, juntas de agua y saneamiento y ubicando a personas mayores para su inscripción en la pensión alimenticia. En la política de vivienda tienen amplias responsabilidades que casi ninguna municipalidad asume.

En el ámbito de la educación tienen a su cargo la infraestructura escolar y la provisión de alimentación escolar, condiciones fundamentales para el aprendizaje durante la niñez y adolescencia.

En el desarrollo local, están habilitadas a abrir e impulsar mercados, a proveer capacitación e infraestructura productiva, la mejora de caminos para acercar la producción al consumo, a mediar con el Gobierno Central para implementar programas productivos, impulsar cadenas productivas. Es decir, innumerables funciones que contribuyen a la generación de ingresos y reducción de la pobreza.

Todas estas acciones se suman a las tradicionales como el desarrollo urbano, la recolección de basura, la limpieza del territorio, la creación y mantenimiento de espacios de recreación, cultura y deportes que tanto necesita la población.

Durante la pandemia se vio el rol imprescindible de las mismas en la salud de la población. Varios intendentes demostraron su compromiso e impulsaron fuertes inversiones en salud; mientras que otros limitaron a lo mínimo su gestión.

El gobierno municipal es el más cercano a la ciudadanía. Sus autoridades, al estar en permanente contacto con su territorio, tienen información de primera mano sobre las necesidades y demandas de la población. Por eso es tan importante su función. No debería haber autoridades más informadas que las locales; esta información es la que permite proveer servicios pertinentes, de calidad y de manera oportuna.

Sin embargo, es mínimo el impacto social y económico del gobierno local en la vida de las personas. Sería una excepción encontrar a alguien que diga que gracias a su municipio encontró trabajo, impulsó su emprendimiento o mejoró la calidad de su vivienda. Si les preguntamos a los niños, niñas o adolescentes si participan en actividades sociales o deportivas en su municipio, probablemente la mayoría diría que no.

Avanzar como país requiere tomar en serio la relevancia del gobierno local y como ciudadanía exigir el cumplimiento cabal de sus competencias. Tienen el marco legal necesario así como los recursos. Ojalá que estas elecciones sean un paso adelante en este sentido y no solo un evento para el cambio de autoridades o, peor, el “rekutu” de los mismos de siempre.

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