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El poder de la obediencia

 

Hoy meditamos el Evangelio según San Lucas 5, 1-11… Jesús dijo a Simón: Guía mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca. Quizá han terminado de limpiar las redes de las algas y del fango del lago…El único motivo de echarse al agua con las barcas es Jesús: Maestro –le dice Pedro–, hemos estado fatigándonos durante toda la noche y nada hemos pescado; pero, no obstante, sobre tu palabra echaré las redes. In verbo autem tuo..., sobre tu palabra. Esta es la gran razón.

“El secreto de todos los avances y de todas las victorias está en saber ‘volver a empezar’, en sacar la lección de un fracaso y después intentar una vez más”.

A través de esos aparentes fracasos, quizá quiera decirnos el Señor que debemos actuar por motivos más sobrenaturales, por obediencia, por Él y solo por Él.

“¡Oh poder de la obediencia! –El lago de Genesaret negaba sus peces a las redes de Pedro. Toda una noche en vano…–Ahora, obediente, volvió la red al agua y pescaron “piscium multitudinem copiosam” –una gran cantidad de peces…”–. Créeme: el milagro se repite cada día”.

El papa Francisco, a propósito del Evangelio de hoy dijo: “Pedro experimenta el encuentro con Cristo viendo su propio pecado: ve la fuerza de Jesús y se ve a sí mismo. Se inclina a sus pies diciendo: “Señor, aléjate de mí, porque soy un pecador”.

En este encuentro entre Cristo y mis pecados está la salvación. Debemos preguntarnos también nosotros: “¿Soy capaz de decir al Señor: Soy pecador?”. No en teoría, ¿sino confesando el pecado concreto? ¿Soy capaz de creer que precisamente Él, con su sangre, me ha salvado del pecado y me ha dado una vida nueva?... Tengo confianza en Cristo?... ¿De qué cosas puede jactarse un cristiano? De dos cosas: de los propios pecados y de Cristo crucificado”.

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios, de Francisco Fernández Carvajal, y https://www.pildorasdefe.net/liturgia/evangelio-lucas-5-1-11-pesca-milagrosa-alejate-senor-soy-pecador).

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