15 feb. 2026

El periodismo no debe dejar de investigar durante la pandemia

Este domingo 26 de abril se conmemora el Día del Periodista Paraguayo en una circunstancia más que especial, ante la crisis causada por la pandemia del Covid-19. La función social del periodismo se ha vuelto mucho más vital y necesaria, pues la ciudadanía recluida en sus casas requiere más que nunca disponer de información de buena calidad, actualizada, debidamente chequeada, para mantenerse al tanto de todo lo que sucede. Ello obliga a los periodistas y a los editores a adaptarse a nuevas formas de trabajo con medidas de protección, sin sacrificar los contenidos informativos y analíticos, extremando el celo por seguir investigando las denuncias de corrupción y ser contralores del poder.

El 26 de abril de 1845, durante la presidencia de Carlos Antonio López, apareció El Paraguayo Independiente, considerado el primer periódico en la historia de nuestro país.

En homenaje a este singular suceso, en esta fecha se conmemora el Día del Periodista Paraguayo. La efeméride también es significativa porque un 26 de abril de 1991 fue asesinado el periodista Santiago Leguizamón en la ciudad de Pedro Juan Caballero, en represalia por sus reportajes de denuncia sobre la mafia fronteriza, inaugurando una lista de 18 profesionales de la comunicación que desde entonces han sido muertos debido a su tarea de informar.

La conmemoración de este domingo 26 resulta más que especial, ya que, al igual que muchas actividades humanas, el periodismo también atraviesa un momento grave ante la crisis originada por la pandemia del Covid-19. La diferencia es que mientras muchas otras actividades se pueden suspender o dejar de ejercer mientras dure la cuarentena, no ocurre lo mismo con la función de comunicar, porque la gente recluida en sus casas y afectada por la situación necesita disponer de información de buena calidad, actualizada, debidamente chequeada, para mantenerse al tanto de lo que sucede.

En medio de tanta información falsa o fake news que corren por las redes sociales y por medios poco acreditados en internet, la ciudadanía que cumple la cuarentena requiere contar con contenidos periodísticos confiables. La libertad de expresión y el derecho a la información son más urgentes y necesarios que nunca.

Moez Chakchouk, subdirector de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), ha declarado al respecto que “el papel de los periodistas en informar al público durante la crisis actual es absolutamente crucial”, subrayando que la labor periodística puede llegar a salvar vidas en la actual situación de emergencia.

Por ello, los medios han debido adaptar su manera de trabajo para seguir funcionando y los periodistas han debido aprender nuevas formas de protección para no dejar de cumplir su importante misión.

Como un claro ejemplo, las informaciones críticas y las denuncias realizadas por los medios de prensa, en forma conjunta con las expresiones ciudadanas a través de las redes sociales, han producido varios efectos políticos durante la pandemia, como la obligada renuncia del presidente de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), Édgar Melgarejo, y de la presidenta de Petróleos Paraguayos (Petropar), Patricia Samudio, ante supuestas irregularidades y presunta sobrefacturación en compras durante el periodo de emergencia, además de ser sometidos a investigación judicial.

La función social del periodismo no se puede detener con la pandemia del coronavirus. Ello obliga a los periodistas y a los editores a adaptarse a nuevas formas de trabajo con adecuadas medidas de protección, sin sacrificar los contenidos informativos y analíticos, extremando el celo por seguir investigando las denuncias de corrupción y seguir siendo los contralores del poder, los perros guardianes de la democracia.