El informe señala que en el acumulado a diciembre las importaciones crecieron 10,6% interanual, más del doble del ritmo de las exportaciones (+5,8%). Pero la novedad no fue solo la magnitud del crecimiento, sino la composición de lo importado.
Puente subraya que los bienes de capital —maquinarias, equipos eléctricos, equipos de transporte e insumos esenciales para ampliar capacidad productiva— pasaron a representar el 34% de las importaciones para uso interno, superando a los bienes intermedios. Este desplazamiento es inusual en la estructura histórica del comercio exterior paraguayo.
El análisis sostiene que este cambio sugiere que el país está invirtiendo más en infraestructura y capacidad productiva, en lugar de centrarse en bienes intermedios destinados al proceso fabril. Es decir, Paraguay no solo está importando más, sino que está importando componentes clave para producir más y mejor en el mediano plazo, un signo positivo de inversión y expectativas de crecimiento.
La apreciación del guaraní en la segunda mitad del año reforzó este comportamiento, según explican. Cuando el tipo de cambio promedió G. 7.057 por dólar en octubre, los volúmenes importados alcanzaron uno de los niveles más altos del año debido al abaratamiento relativo de los bienes externos.
En contraste, las exportaciones tuvieron un desempeño irregular. La menor producción de soja, principal producto de exportación, redujo la disponibilidad para el mercado externo y rompió con la estacionalidad habitual de superávits entre enero y abril. Las exportaciones primarias cayeron 12%, arrastradas por una baja del 25,7% en los envíos de soja.
A partir de septiembre comenzó una recuperación impulsada por el maíz y otros productos agrícolas que mejoraron gracias a un clima más favorable.
Las manufacturas de origen agropecuario (MOA) brindaron cierto alivio: crecieron 12,7% interanual y sumaron USD 4.480,8 millones, impulsadas por la carne bovina (+21,9%) y los aceites. También destacó el régimen de maquila, que aportó USD 1.236,7 millones (+10%), reflejando diversificación y ampliación empresarial.
Puente concluye que, si bien el déficit comercial del 2025 es elevado, se explica en gran medida por la expansión de la demanda interna y, sobre todo, por el aumento en las importaciones de bienes de capital. En ese sentido, más que una señal de deterioro, la composición del flujo importador apunta a un ciclo de inversión que podría sostener el crecimiento económico en los próximos años.
Sin embargo, advierte que el desafío persiste: Paraguay deberá gestionar los riesgos externos —precios agrícolas, clima, competitividad cambiaria— para evitar que los shocks internacionales vuelvan a afectar la oferta exportable.