Economía

El horno no está para bollos

 

Carmen Cosp, past president de ADEC
Esta es una expresión que usaban mamá y papá en mi numerosa familia de ocho hermanos cuando transitaban tiempos difíciles en la economía del país y golpeaba a la industria que habían fundado los tres hermanos que venían de España huyendo de las guerras civiles. Con esa frase ponían freno a nuestras solicitudes de regalos, aumento de la mensualidad, o cualquier otro pedido que no fuera considerado como “realmente necesario por salud o educación”.

Recordaba esto porque los gremios de empresarios están solicitando austeridad y ajuste de cinturones al Gobierno. El presupuesto deberá ser muy estricto en gastos corrientes, sin aumentos salariales a funcionarios, ni creación de ministerios, secretarías, instituciones públicas y municipios, por el recorte que el Estado se verá obligado a realizar para el Presupuesto 2021.

Son medidas acorde a la situación que estamos viviendo, por los impactos de la crisis sanitaria y económica a causa del Covid. Las empresas también están con dificultades debido al bajo consumo y disminución en las ventas, proyectando un 2021 con nulo crecimiento.

Preocupan también los despidos, tanto en los asalariados formales como informales. A setiembre, tras el cierre de las pequeñas y medianas empresas (mipymes) del sector formal, el desempleo subió a 8,2% y afectó a 300.000 trabajadores. Según datos publicados en el segundo semestre del 2020, de la población ocupada, unas 2.480.446 personas, solo el 39,1%, equivalente a 970.222 son ocupados formales y el 60,9%, unos 1.510.224 se encuentran en situación de informalidad. (Dgeec).

Estas personas no tienen contrato ni seguro social, no pueden tener créditos o pedir préstamos para invertir en un techo, pueden ser despedidos de un día para otro y retirarse con las manos vacías. Es decir, un futuro no solo incierto si no también nefasto e injusto. Cuando necesitan solucionar algún problema toman préstamos de la usura, porque los bancos exigen demostrar respaldo (aval, terreno o casa como garantía ) para otorgarlos. Y todos conocemos lo que esto significa.

De buena fuente va un dato ¡alarmante! El 70% de las empresas de Paraguay no tienen RUC.

Quiero reconocer también a las empresas, industrias, pequeños comerciantes e incluso muchos particulares que con creatividad están saliendo al paso, fabricando productos para la pandemia, otros; vendiendo comida en diversas formas, y no falta trabajo para el que tiene una moto y se ofrece para entregar a domicilio compras de supermercado, medicamentos y todo tipo de comidas.

No será fácil ni rápida la recuperación. La proyección 2021 es de bajo crecimiento. Esperamos del Gobierno un buen ajuste de cinturones y confiamos que los empresarios no bajarán los brazos. Tenemos talentos, fuerza, garra, educación, contactos, mente positiva y creadora para superar esta situación. Hagamos uso de todo esto para repuntar nuestras empresas y nuestro país.

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