02 feb. 2026

El gran desafío de lograr la democratización de la ANR

En su aniversario, el Partido Colorado repitió viejas prácticas y discursos, con el ritual del pañuelo colorado, la polca del partido y la presencia de autoridades nacionales y funcionarios públicos en un acto en el Panteón de los Héroes en horario laboral. Es muy preocupante que sus dirigentes construyan sus liderazgos sobre la identificación del partido con el Estado, tan propia de la dictadura, lo cual es inquietante, pues no caben dudas de que el futuro de nuestra democracia va de la mano de la democratización de esta asociación política.

Con pañuelos colorados al cuello, corbatas del mismo color y banderas bailando al son de la polca del partido festejaron los colorados ayer su aniversario número 136. El acto tuvo la participación del presidente de la República, Santiago Peña, y del vicepresidente, Pedro Alliana; entre los correligionarios se vio a senadores, ministros del Ejecutivo y altos funcionarios de las binacionales. El ritual, que se viene repitiendo desde hace décadas, parece incluso guionado. Los discursos también se repiten, particularmente aquel que busca remover las fibras de nacionalismo y patriotismo.

El presidente de la ANR, el ex presidente de la República Horacio Cartes, señaló durante su discurso: “Al leerle a Mallorquín y pensando en nuestros fundadores, ratifico mi convencimiento de que la Asociación Nacional Republicana, Partido Colorado, es la herramienta con la que cuenta el pueblo paraguayo para que sus necesidades sean escuchadas y satisfechas, para que sus sueños sean realizados basados en el espíritu de servicio que nos caracteriza a todos los colorados de bien”.

Esa es una mentira, que repetida cientos de veces termina convenciendo a las multitudes. En realidad es el Estado a través de sus instituciones el que se encarga de satisfacer las necesidades del pueblo; lo hace además –y esto es muy importante– con los recursos que provienen de un Presupuesto de Gastos de la Nación financiado con los impuestos que paga el mismo pueblo paraguayo. Es un malicioso error hacer creer que es el partido el que satisface necesidades y resuelve problemas. Esto tiene que ver además con la captura de las instituciones del Estado por parte de la Asociación Nacional Republicana, ANR, Partido Colorado, y ha sido uno de los pilares de la dictadura de Alfredo Stroessner, y particularmente la identificación del partido con el gobierno es uno de los obstáculos que no hemos logrado superar.

Desde aquí se proyectan asimismo el clientelismo y el prebendarismo, una receta que los mantiene en el poder desde hace siete décadas. Y así, mientras se adjudican la exclusividad en el manejo del Estado, en el país se fueron acumulando las deudas sociales. En primer lugar se deben mencionar la salud pública universal y los altos niveles de pobreza y desigualdad, y sin salud pública la población se ve obligada a recurrir a la solidaridad de las rifas y las polladas.

Hace un par de años se publicó un ránking de las mejores democracias de la región, trabajo elaborado por The Economist, y Paraguay tuvo una pésima calificación, siendo ubicado entre los países con democracias defectuosas. Con esto queda claro que son precisamente esos países donde más rápidamente han crecido instituciones de la mafia.

Todas estas deudas deben ser saldadas. Pero, la más importante amenaza a nuestra democracia actualmente son la corrupción y la impunidad; así como también haber permitido que nuestras instituciones hayan podido ser infiltradas por la mafia, el narcotráfico y el crimen organizado.

Pocos días después de haber ganado las elecciones del 30 de abril, Santiago Peña, en una entrevista en un programa de televisión, ratificó que su Gabinete iba a estar compuesto por técnicos con identidad política colorada, enfatizando además que estos iban a ser del movimiento Honor Colorado. Este tipo de actitudes antidemocráticas son las que generan preocupación cuando se considera que este país no logrará fortalecer el estado de derecho.

Sin una democratización del Partido Colorado, como principal fuerza política, no podremos profundizar este proceso en el país. Es hora de que este partido deje de excluir y se comprometa con los valores esenciales de la democracia, y que se gobierne para todos los paraguayos.