12 abr. 2026

El gato yogui

Un grupo de personas que practican yoga y a la vez son amantes de los animales combinan estas dos preferencias y realizan una actividad solidaria, en la que los interesados pueden tomar clases de esa disciplina física y mental de origen indio y adoptar un gato.

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Revista Vida

Fotos: Javier Valdez

El pequeño felino camina sobre la colchoneta, se estira y acerca su hocico al rostro del humano que realiza una de las posiciones del yoga; y el ronroneo del gato también ayuda a la relajación. Es una escena que se ha hecho común en otras partes del mundo y que ahora ha encontrado su espacio en Paraguay.
El maridaje entre gatos y yoga recién está empezando a difundirse en el país, pero la finalidad es la misma: aprovechar una clase de esta disciplina, desarrollada entre los pequeños felinos, para llevar a casa a un animalito tras la jornada de ejercicios.
Hari Gopal Yoga y la organización sin fines de lucro Adoptame con amor y responsabilidad, pretenden replicar la experiencia y esperan obtener el mismo éxito alcanzado fuera de nuestras fronteras. Será una actividad solidaria y a la vez gratificante para quienes decidan tomar parte en ella, prometen sus organizadoras.
Quienes no están familiarizados con esta forma de hacer yoga pueden pensar que se trata de una modalidad en particular o que cada uno debe acudir con su propio minino. Pero no, no se trata de eso, sino de que cada participante colabore con quienes se encargan de rescatar a animales abandonados, en este caso, gatos, a través de una actividad solidaria.
Para recaudar
Nathalie Aguilera, de Hari Gopal Yoga, lo explica: “No es una modalidad de yoga, es un evento solidario para ayudar a mis alumnas que son rescatistas de Adoptame. Ellas están endeudadas hasta la coronilla, porque tienen de 60 a 100 animales en sus casas, que son hogares temporales; rescatan, castran, vacunan, todo lo que se lleva a cabo cuando alguien se hace cargo de un animal abandonado”.
Las rescatistas de Adoptame realizan una feria en el Shopping Villa Morra un sábado al mes. En ella exponen los perros y los gatos que rescatan para que los interesados los tomen en adopción. Pero hacerlo una vez al mes les resulta insuficiente para obtener los recursos necesarios para cubrir un presupuesto elevado. Y conversando entre ellas surgió la idea de hacer algo novedoso para juntar fondos.
“Les ofrecí hacer una clase de yoga, de manera que las personas vengan a la clase, paguen una cifra simbólica de G. 50.000, que les va a incluir la clase de yoga, un tecito que siempre se toma después de las clases y una torta vegana, sin ningún producto animal. Generalmente, los rescatistas son todos veganos. Y en el mundo del yoga, el veganismo va de la mano con la disciplina, y queda todo en armonía”, relata Nathalie.
La instructora conoce el terreno. Ella misma sale a rescatar gatos en su escaso tiempo libre, según sus palabras. La tarea no es fácil. Se debe preparar la jaula-trampa con una porción de atún como carnada, ubicarla en el sitio donde están abandonados los animales y esperar. Pueden pasar hasta cuatro horas antes de que la futura mascota quede atrapada, pero sin sufrir daño.
“El problema es que siempre estamos cortas de jaulas. Cada una cuesta G. 300.000. Después de atrapar a los gatitos, los llevamos para castrarlos y vemos dónde dejarlos para volver a usar esas jaulas. Es un despliegue de una o dos semanas de trabajo”, detalla.
¿Suertudo?
La parte novedosa de la actividad solidaria programada es que rescatistas y yoguis van a acudir a esa jornada con los gatitos, que —como cuenta Nathalie— siempre son los menos afortunados a la hora de adopción. “La gente adopta mucho más a los perros que a los gatos; estos últimos nunca tienen tanta suerte”, comenta.
Por tal razón, los felinos que acudirán a la jornada serán los que estén listos para adopción, es decir, vacunados, castrados y cuidados, prestos para ir a un hogar. “No se puede ofrecer un animal hecho bolsa, porque ahí menos van a querer adoptarlo”, aclara Nathalie.
Aunque la jornada será solidaria y de adopción, los gatos no son extraños a la actividad yóguica. Entre las posiciones existe la que se conoce como la postura del gato o bidalasana, ideal para principiantes, con la que se estira el cuello, la espalda y el torso. Sirve además para masajear suavemente la columna vertebral y los músculos, mejorar las funciones de los órganos del vientre y calmar la mente mediante el alivio de la tensión y el estrés.
“Me encantan los gatos, porque son animalitos muy especiales y dentro de la filosofía yóguica se considera que son seres muy evolucionados. Cuando hace años estaba por abrir mi centro de yoga, mi maestro me dijo que si iba a vivir en ese espacio debía tener un gato”, afirma Nathalie.
En ese entonces, la instructora no tenía animales y le preguntó a su maestro la razón de su sugerencia. La respuesta fue que los gatos canalizan la energía negativa presente en el ambiente “y no por ello se enferman, porque la transmutan. No son como los perros, que si el dueño está triste o hay mala onda en la casa se enferman; esa es la creencia mística”.
Creencias al margen, la actividad programada prevé para los asistentes ejercicios de estiramientos y respiración, como para una tarde de sábado relajante. “La clase va a ser muy sencilla y pueden venir todas las personas que quieran experimentar, no hace falta haber hecho yoga antes. Deben traer ropa cómoda y calzas, y venir sin zapatos; vamos a tener colchonetas”, promete Nathalie.
El gato es por naturaleza un yogui, asegura el eslogan que invita a los interesados a interactuar con los felinos, para probar su energía y para agrandar la familia incluyendo a un miembro gatuno en sus vidas.
El objetivo de la clase es conocer a algunos de los gatos que están en adopción e interactuar con ellos. Los que aún no tienen gatos como mascota pueden así probar su energía. Inviten a toda la gente que quiera agrandar su familia o incluir un miembro felino en sus vidas.

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Para compartir
Yoga con gatos se desarrolló el 29 de agosto en Hari Gopal Yoga. Para más informes sobre próximas actividades similares, se puede llamar al (0971) 347 938.

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