Por Patricia Cañete-patriciac@uhora.com.py
María sonríe al ver a su doctora Griselda y a la enfermera Zulma que ingresan para realizarle su control en la sala de internados de Oncología, vestidas de manera distinta con gorros coloridos y antifaces brillantes. La aparición desató una risa de la niña que continuó así durante toda la sesión que transcurrió entre chistes y bromas. María quedó sonriendo.
Ayer, los pasillos y consultorios del Hospital Pediátrico Acosta Ñu se llenaron de colores vivos, doctores con nariz roja, bonetes, enfermeras con alitas de ángel y niños con la carita pintada en la jornada inicial del programa Hospital amigable, que involucra a doctores, enfermeras y a la familia de los chicos que acuden al hospital en busca de atención médica.
En el patio, los que estaban en condiciones, saltaron en el globo loco durante toda la mañana gracias a la donación de un particular que cedió gustoso al pedido de la organización. El programa busca instalar una nueva mentalidad con respecto a la permanencia de los chicos que siguen tratamientos o van para ser inmunizados y que logren perder el miedo a ser asistidos y pasen un mejor momento.
Este es un proyecto que surgió hace un par de años y se puso en práctica en el Reino Unido a través del doctor Andrew Clarke, que preocupado por la falta de resultados favorables en los tratamientos pediátricos, recurrió al método de la risa.
El Hospital Luis Calvo Mackenna de Chile fue el primer hospital de Latinoamérica que instaló este programa para divertir a sus pequeños pacientes durante las consultas, y luego de la visita del doctor Osvaldo Artaza, director de ese centro pediátrico, se iniciaron los contactos, recordó el director Angilberto Paredes.
“Decidimos comenzar y mostrar un hospital amigable a los niños, cambiando la infraestructura y adecuarla a ellos con colores y un ambiente alegre. También entra dentro del programa cambiar la mentalidad de los funcionarios”, explicó Paredes.
Destacó la intención de celebrar los derechos del niño y adolescente no solo en los papeles, sino con acciones que demuestren la importancia de estos para los adultos. “Ellos son muy importantes y sus intereses son superiores a todo lo que podemos hacer”, afirmó.
La infraestructura amigable muestra colores vivos en salas de espera, internación y consultorios con figuras de dibujos animados, en reemplazo del azulejo blanco o las paredes amarillas. Además, a los internados se los llama por el nombre, modificando el hábito de nombrarlos por el número de cama o por la enfermedad que padece.
Paredes señaló que el proyecto recién empieza y que cuentan con el apoyo de los funcionarios que llegaron hasta el trabajo con un atuendo distinto y una sonrisa amigable.
<h2>Opiniones</h2>
“QUEREMOS QUE PIERDAN EL TEMOR”
*Angilberto Paredes, director: “Cuando ven un guardapolvo blanco los niños lo relacionan con vacunas, angustias y dolores. Queremos que el niño pierda el temor y esto no solo incluye al niño, sino a toda la familia y que ellos enseñen a no relacionar solamente con el dolor el ir al médico”.
“EL HOSPITAL NO ES SOLO MEDICINA”
*Aída Ledesma, organización: “Queremos que los chicos sientan que el hospital no es solo medicinas, dolores y angustias, sino la intención es que encuentren aquí el lugar para vencer el miedo y se sientan seguros. Y los funcionarios que entiendan que ellos necesitan amor y cuidados para su recuperación”.