09 may. 2026

El drama del 70%

Yan Speranza presidente del Club de Ejecutivos

Yan Speranza

Yan Speranza

Los resultados del proceso de evaluación educativa, que fueron publicados hace unos días, nos muestran una realidad realmente trágica: alrededor del 70% de nuestros estudiantes que asisten al sistema educativo formal se encuentran por debajo de los niveles de aprendizaje para sus respectivas edades.

El sistema educativo puede ser entendido como un conjunto de elementos que se ordenan e interactúan, con el fin de que las personas adquieran los conocimientos y habilidades necesarias para desempeñarse en la vida, mediante el desarrollo de su potencial como ser humano.

Es un sistema sumamente complejo que absorbe una enorme cantidad de recursos, pues de sus resultados depende en gran medida el tipo de sociedad que se tendrá.

Y dichos resultados consisten básicamente en que los estudiantes aprendan lo que deben aprender en cada nivel del sistema.

Pero ¿cómo sabemos si esto está ocurriendo realmente? Para ello existen precisamente las evaluaciones educativas, que son instrumentos científicos de extrema importancia para saber en dónde estamos situados y qué podemos hacer para potenciar lo bueno y corregir las deficiencias.

En nuestro país, tenemos el Sistema Nacional de Evaluación del Proceso Educativo (Snepe), creado en el año 1995, con el objetivo concreto de generar información permanente, confiable y oportuna sobre el logro de aprendizajes, particularmente en las áreas de Matemáticas, Comunicación y Ciencias.

En el año 1996 se inician las primeras evaluaciones con base en muestras que se tomaban en el tercero, sexto, noveno grado y en la educación media.

Sin embargo, dichas evaluaciones no eran muy comparables ni del todo confiables, puesto que no se hacían sistemáticamente. Además, en algunos años se hacía, por ejemplo, en el tercer grado, pero en el siguiente año solo en sexto y no se repetía el tercero. En fin, situaciones difíciles de explicar desde la rigurosidad metodológica que precisan estos procesos.

En el 2015 se realiza por primera vez de manera censal (en todos los colegios y escuelas del país) una evaluación seria y rigurosa, aunque los resultados se conocieron recién ahora, dos años después.

Esta evaluación censal se realizó en el tercer, sexto y noveno grado de la educación escolar básica y en el tercer curso de la media. Se evaluó básicamente el aprendizaje en Matemática y Comunicación en todos estos niveles (no se evaluó en esta ocasión, Ciencias).

Los resultados finales se presentan por niveles de desempeño que van del 1 al 4. En términos generales, los niveles 1 y 2 significan directamente espacios de no aprendizaje.

Por ejemplo, en Comunicación estar en los niveles 1 y 2 significa que los estudiantes pueden leer textos simples, pero con una comprensión literal o fragmentada del mismo. Es precisamente la manera en que se define el analfabetismo funcional; personas que pueden leer, pero en realidad no entienden bien lo que leen y están lejos de poder desarrollar una comprensión crítica (niveles 3 y 4).

Lo mismo ocurre en Matemáticas, donde estar en los niveles inferiores implica de vuelta espacios de no aprendizaje en el que los evaluados solo pueden resolver cálculos básicos, pero no así problemas que implican operaciones combinadas o más complejas.

En todos los niveles evaluados y en ambas áreas (Matemáticas y Ciencias), los resultados se reproducen alrededor del dramático 70% de estudiantes que se quedan en los niveles 1 y 2 de NO aprendizaje. De hecho, los resultados son un poco mejores en la primaria y peores en el nivel de la media; es decir, aquellos próximos a terminar sus estudios e incorporarse al mundo laboral o a la educación superior.

Este 70% debe ser interpretado como un indicador muy claro de un terrible futuro para nuestro país si no encaramos una verdadera transformación educativa que se sustente en un pacto social bien amplio.

¿Quedan dudas sobre cuál debería ser la prioridad absoluta del próximo gobierno?