Política

El crimen organizado entra fácil a la política sin una Justicia independiente

El especialista afirmó que una Justicia politizada representa un peligro para la democracia. Habló del desprestigio de los partidos políticos y la necesidad de construir instituciones sólidas en nuestro país.

Por Carlos Peralta

Sebastián Grundberger, director del Programa Regional de Partidos Políticos en América Latina y representante de la Fundación Konrad Adenauer en Montevideo, hizo una evaluación de la crítica situación por la que atraviesan actualmente los partidos políticos en la región, aunque recalcó la importancia de estos para la democracia. En su visita a nuestro país, conoció de primera mano el ambiente político, en la antesala de las elecciones municipales. Aseguró que en Paraguay, las instituciones están muy desacreditadas.

–Según la última encuesta del Latinobarómetro, solo el 13% afirmó tener confianza en los partidos políticos. ¿Por qué los partidos están tan desprestigiados?

–Creo que tenemos una situación en América Latina donde se les culpa a los partidos políticos por no cumplir con las expectativas de una ciudadanía cada vez más educada y cada vez más exigente. Cuando una ciudadanía está más formada, tiene más exigencias. Notan más cuando esas exigencias no se dan. Eso es un poco una paradoja, exige más transparencia, más resultados y se nota más cuando no cumplen las expectativas y creo que hay varios factores que influencian.

–¿Cómo cuáles?

–Vemos que hay un declive de confianza en todas las instituciones democráticas, no solo en los partidos, pero los partidos políticos son especialmente afectados. Cada vez tenemos más escenarios políticos polarizados, donde básicamente no se busca un bien común, sino uno ve como el adversario político es una especie de enemigo que hay que destruir políticamente y, en ese juego donde todo vale, pierde la institucionalidad.

–¿Qué tipo de partidos políticos se necesitan para construir?

–Creemos que no hay democracia sin partidos políticos. Todos los intentos de construir espacios sin partidos han llevado al populismo. Cuando los partidos fracasan y pierden credibilidad el resultado es menos democracia, más populismo, destrucción de tejido social. Compartimos la situación difícil de los partidos, pero no podemos cuestionar su vigencia para la democracia. El partido político debe hablar los mismos temas de la ciudadanía, el político siempre debe tratar de entender cuáles son los temas que preocupan a la gente, no hay que ningunear a las personas.

–¿Y cómo pueden los partidos lograr una mayor conexión con las sociedades?

–Los partidos deben comunicarse con la sociedad según como los ciudadanos se comunican, deben usar un lenguaje que se entienda y comunicar profesionalmente en los espacios sociales. Hay que tener una estrategia en las redes sociales, y deben tener representación igualitaria entre hombres y mujeres. Lo otro es cuando todos los candidatos son mayores de 60 años, falta juventud, o todos son abogados y faltan otras profesiones.

–Muchas veces los partidos están más enfocados en sus propias luchas internas.

–Exactamente. Se olvidan de su eje programático y no ven lo fatal que eso se ve. La gente no quiere candidatos peleados, quiere un partido que sea transparente. Un problema latinoamericano es el personalismo. Muchas veces no se piensa en ideologías sino que generalmente el partido se convierte en emprendimientos unipersonales hasta el extremo que tienen los nombres de líderes y después se arma y se desarma, son franquicias.

–¿Cómo se puede mejorar la calidad de la representación política? En nuestro país existen candidatos muy cuestionados y con procesos judiciales en su haber.

–Yo no creo que haya un camino mágico para esto. Mucho tiene que ver con la cultura democrática. Pero hay que apuntar a fortalecer las instituciones y no a debilitarlas. Muchas veces tengo miedo a esos discursos antisistema, antialgo, porque lo único que hacen es destruir. A veces lo que nos hace falta es una manera más constructiva de ver relaciones entre instituciones, sociedad y partidos políticos. Es un trabajo de todos los días, y de la ciudadanía, porque cada ciudadano tiene una responsabilidad.

–Pero la gente está harta de escuchar y ver a los mismos impresentables de siempre.

–Muchas veces lo que hace la gente es echarles la responsabilidad a los políticos, cuando en realidad no es así. La responsabilidad la tiene cada ciudadano también, aplica a todos los cibernautas que creen saberlo todo y que se pasan insultando a los impresentables y a los corruptos y crean el relato de que la política es una porquería. Eso daña fuertemente a la democracia, porque cuando uno está dando la responsabilidad de la democracia solo a los políticos, como ciudadanos y fiscalizadores tenemos una fuerte responsabilidad en el debate democrático, que debatimos en las redes, no a través de los calificativos, sino de los argumentos. Nunca se debe perder la decencia y solamente recurrir a los insultos.

–El crimen organizado en muchos países instala candidaturas para la presidencia, el Congreso e incluso la Corte. ¿Cómo evitarlo?

–Es algo muy preocupante. Mientras menos ideológicos son los partidos, mientras menos se basen en ideas, en conceptos, en idealismo, más fácil tiene el crimen organizado de penetrarlos, porque cuando se convierte en redes clientelares es fácil entrar ahí, mientas menos hay una regulación y una Justicia que esté regulando las prácticas de los partidos políticos y las campañas políticas, más fácil tienen las estructuras criminales, y es el caso de muchos países de la región. Sin una Justicia independiente, es más fácil que el crimen organizado entre en la política y más difícil se hará construir un estado de derecho. Es un círculo difícil de romper, pero los más adecuados para romperla son la gente nueva que no esté contaminada por prácticas políticas dañinas.

–¿Cómo se combate al populismo que se nutre de las redes sociales para llevar adelante sus planes?

–A través de la institucionalidad, el peor enemigo del populismo es la institucionalidad democrática, porque el populismo busca reemplazar a la institucionalidad, el populista promete que hay una especie de redención de la política a través de la persona. Eso funciona porque la clase política y las instituciones están muy desprestigiadas.

–La Justicia en nuestro país, al igual que en muchos otros, enfrenta una crisis de credibilidad. ¿Qué se puede hacer?

–Tiene dos lados. La politización de la Justicia y la judicialización de la política. Es muy importante una justicia independiente, que no responde a presiones políticas, sino que responda a lógica de justicia, eso es un grado de peligro para las democracias cuando se politiza la justicia.

–¿Cómo ve a nuestro país?

–La democracia paraguaya tiene el desafío de una justicia independiente, construir institucionalidad, un control ciudadano en la política, tener instituciones sólidas, se escucha mucho el tema del fraude electoral, prácticas clientelistas, compra de votos, pero me da esperanza que hay muchos candidatos jóvenes con ideas.


Hay un declive de confianza en las instituciones democráticas y más en los partidos políticos que son más afectados.

La democracia paraguaya tiene el desafío de una Justicia independiente y un mayor control ciudadano en la política.

Perfil
Sebastián Grundberger: Es actualmente el director del Programa Regional Partidos Políticos y Democracia en América Latina, de la Fundación Konrad Adenauer. Fue invitado por la Fundación Feliciano Martínez para conocer a fondo el contexto político y social del país de cara a las próximas elecciones municipales.

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