Editorial

El Cones debe dejar de operar como si fuera un club de amigos

El Consejo Nacional de Educación Superior (Cones), como órgano responsable de proponer y coordinar las políticas y programas para el desarrollo de la educación superior del Paraguay, está fallando estrepitosamente en sus funciones. En vez de trabajar para lograr la excelencia de la educación universitaria, integrantes de este organismo han creado una crisis que desvirtúa en forma absoluta la misión del Cones. Paraguay debe invertir y formar a su capital humano, y eso no será posible si desde esta entidad se sigue operando como una seccional.

El Consejo Nacional de Educación Superior (Cones) es el órgano responsable de proponer y coordinar las políticas y programas para el desarrollo de la educación superior del Paraguay, y fue creado por la Ley N° 4995. Su misión fundamental es la de proponer y coordinar políticas y programas que garanticen una educación superior de calidad para todos los habitantes del país, de acuerdo con los planes de desarrollo nacional, con miras al bien común. La entidad no solamente no está cumpliendo con su misión, sino que además está dejando de considerar los valores que enuncian su función: integridad, honestidad, transparencia, respeto, eficiencia, eficacia, efectividad, servicios, solidaridad, justicia social, equidad e igualdad.

Mientras la educación universitaria en el país adolece de grandes y graves dificultades y obstáculos, devenidos en su mayoría por la histórica falta de inversión desde el Estado en la educación en todos sus niveles, y muy particularmente en la terciaria, en el Cones se ha dado rienda suelta a una disputa por el poder y se despliegan argumentos que sonarían mejor en una seccional colorada que en el Consejo Nacional de Educación Superior.

En el centro del conflicto está la renovación de autoridades. El vencimiento del mandato del presbítero Narciso Velázquez como titular del Consejo genera inconvenientes en resoluciones de la institución, lo que a su vez propicia desacuerdos en el Cones. Quienes lo cuestionan sostienen que Narciso habría convocado con el cargo de presidente a una primera sesión ordinaria del consejo del mes, siendo que el asesor jurídico del Ministerio de Educación, Juan Manuel Arce, hizo constar en acta que ya estaba con gestión fenecida y no tenía legitimidad alguna. En su defensa, Velázquez le había dicho a ÚH, que su mandato realmente no culminó, debido a una medida cautelar establecida que prohíbe innovar las autoridades del Cones en un tiempo determinado. La crisis fue escalando y produjo como consecuencia que el director de Gabinete del MEC, Dr. Gustavo Rodas, anunciara que dejarían de participar de las sesiones del Cones, debido a que las autoridades están incurriendo en “actos irregulares” y sus decisiones podrían ser declaradas “nulas, anulables o ilegales”, pues sus mandatos fenecieron el 31 de octubre pasado.

Al Consejo Nacional de Educación Superior le aguarda una ardua tarea para restablecer su bastante dañado prestigio y autoridad, tras las denuncias del caos reinante en la educación médica. Se debe tener en cuenta que, en febrero, el Círculo Paraguayo de Médicos —después de realizar algunas investigaciones— pidió al Ministerio de Educación que hicieran una intervención y/o auditoría de la gestión administrativa del Cones.

Revelaron en aquella ocasión que encontraron irregularidades en la habilitación —desde el año 2013— de las ofertas médicas, a instancias de dicho colegiado compuesto mayormente por autoridades de instituciones de educación superior, públicas y privadas, entre otras.

El Cones debe recuperar el respeto que merece una institución cuya labor es tan importante. Este Consejo debería concentrarse en velar por la excelencia educativa y no caer en los vicios de la politiquería. Esta crisis es insostenible y vergonzante. Quien deba retirarse deberá retirarse; pues este país debe avanzar hacia su desarrollo y bienestar, y nada de eso será posible si continuamos con una mediocre educación terciaria, sin una academia y sin investigación en nuestras universidades.

El único camino posible, la única alternativa para que el Paraguay salga adelante es la educación. Necesitamos invertir en la formación del capital humano, que será determinante en la construcción del crecimiento económico, el desarrollo y el bienestar de toda la población.

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