21 ene. 2026

“El ciclo del agua, el ciclo de la vida”

Hans Baumgarten, Coordinador de PNUD.

En el distrito de Filadelfia, Boquerón, a unos 180 kilómetros al norte del casco urbano de la capital departamental, se encuentra la comunidad de Teniente Martínez. Esta aislada comunidad rural, accesible solo por un camino de tierra privado y mantenido por estancieros de la zona, tuvo sus inicios como un destacamento militar durante la Guerra del Chaco en la década de 1930. El asentamiento fue creciendo con el tiempo y hoy unas 45 familias lo habitan. Teniente Martínez cuenta con una comisaría, una unidad de salud familiar y una escuela pública. Sin embargo, hasta el año 2019, la comunidad no contaba con servicios básicos para el desarrollo como lo son la electricidad y acceso a agua potable segura.

Hablar del agua en el Chaco Paraguayo es más vital. Vivir en el Chaco está estrechamente ligado a la capacidad de prever dónde y cómo podrá uno acceder al agua. La ya lejana Guerra del Chaco (1932 – 1935) se ganó por la capacidad de controlar los pozos y suministrar al ejército con agua. En los círculos literarios se la llamaba también la Guerra de la Sed.

Más de uno habrá pensado esto durante el acto de inauguración de la planta que iba a mantener una provisión estable de agua potable a la comunidad de Tte. Martínez, en el medio del Chaco paraguayo. Ese día los pobladores sintieron un alivio profundo, de los que marcan un antes y un después. Escuchar las bombas funcionando, cargando los tanques de agua los estremeció.

Así lo fue, ciertamente, para Ángelina Guanes Valdez, oriunda de Concepción. Ella llevaba más de 10 años en Teniente Martínez, donde con trabajo y esfuerzo sacó adelante a su familia, y nos contaba cómo mientras los hombres salen a trabajar a las estancias de la zona, a veces por semanas, son las mujeres que se quedan a cargo, y una de las tareas diarias es el abastecimiento de agua.

El trabajo del PNUD y las autoridades municipales y departamentales permitió que por primera vez en la historia las familias puedan acceder a agua limpia y segura directamente desde la canilla en su propiedad. Un simple proyecto, con tecnologías innovadoras, marcó un hito transcendental en las vidas de las familias de Teniente Martínez.

El Intendente, Holger Bergen, explica la importancia que tuvo la organización comunitaria, y cómo la misma Angelina se decidió a apoyar el proyecto de planta potabilizadora, en su carácter de Vicepresidenta de la Comisión Vecinal. Así se generó un proceso para encontrar soluciones que fuesen innovadoras, sostenibles y resilientes. Se consiguió lo que llaman una planta potabilizadora de triple filtrado que se abastece de agua de tajamar. Es de fácil mantenimiento, por lo que un encargado de la comunidad puede hacerlo funcionar con una capacitación básica. Fue una empresa local la que fue adjudicada, y uno de los elementos que hace que este proyecto sea sustentable es el hecho de que al final, se adoptó un sistema movido con energía solar, y con un sistema de filtrado por decantación y distribución por gravedad.

Con este sistema de energía renovable se fortalece las dimensiones de sostenibilidad y resiliencia de la obra. La planta cuenta con infraestructura dual, para que el día de mañana, cuando se tenga una conexión eléctrica, ésta pueda funcionar con ambas fuentes.

En paralelo al avance de las obras de infraestructura, con apoyo del Senasa el proyecto dio acompañamiento a la conformación de la Junta de Saneamiento de Teniente Martínez, la primera de su clase en el distrito de Filadelfia.

Esta Junta fija los costos de conexión en red y las tarifas por el consumo del agua potable, así como designa al encargado de mantenimiento de la planta. Los fondos recolectados por la Junta están destinados a pagar el salario del encargado, compra de insumos y para el mantenimiento de la planta.

Para la comunidad de Teniente Martínez han quedado atrás 40 años de vivir sin agua potable. Ahora viven sin los vaivenes y penurias que vienen aparejadas con la escasez del vital líquido. Angelina puede acceder a agua limpia y segura directamente desde la canilla en su propiedad, atrás quedan los días de acarrear agua sucia bajo el sol. Se ha dado un paso más para cumplir con la promesa de la Agenda 2030: no dejar a nadie atrás.