Política

El campesino Cristóbal Espínola fue el primero en caer baleado en la plaza

El ataque de los francotiradores se inició en la noche del 25 de marzo de 1999, y se intensificó el 26. A 15 años del Marzo paraguayo, la mayor parte de los crímenes en la plaza quedaron en la impunidad.

Por Andrés Colmán Gutiérrez

@andrescolman

Un seco estampido estalló en medio de las sombras. Cristóbal Espínola Cardozo, dirigente campesino de 35 años de edad, cayó inerte sobre el suelo de la plaza de El Cabildo. Una bala le había ingresado en la boca y le atravesó la columna cervical.

Era casi la medianoche del jueves 25 de marzo de 1999 y Cristóbal era el primer herido por balas de francotiradores, un ataque que se repetiría con mayor virulencia en la noche siguiente del viernes 26, dejando un saldo de 8 manifestantes muertos y 769 heridos, 92 de ellos por armas de fuego, durante la gesta ciudadana conocida como el Marzo paraguayo.

Espínola Cardozo era miembro de la Federación Nacional Campesina (FNC), oriundo de un asentamiento rural en la zona de J. Eulogio Estigarribia, Caaguazú. Había llegado a Asunción con la marcha campesina. Junto a sus compañeros, se unió a la resistencia ciudadana en la plaza del Congreso.

Tras ser baleado, quedó paralizado y permaneció varios días en terapia intensiva, en el Hospital Nacional, en Itauguá, donde posteriormente le diagnosticaron muerte cerebral.

Finalmente falleció el 7 de abril. Dejó una esposa viuda y cinco hijos huérfanos. El asentamiento donde vivía fue rebautizado y ahora lleva su nombre.

MOVILIZACIÓN. El asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, en la mañana del martes 23 de marzo, fue la mecha que encendió el polvorín de la indignación popular.

A un reducido grupo de jóvenes que empezó a marchar desde el Sanatorio Americano, donde se confirmó la muerte de Argaña, hasta la esquina del Palacio de Gobierno, se fueron sumando miles de ciudadanos que finalmente se concentraron en las plazas del Congreso, y permanecieron allí durante seis días y seis noches, reclamando el juicio político al presidente Raúl Cubas y la cárcel para el general Lino Oviedo, a quienes responsabilizaban del magnicidio.

"La hermosa gesta paraguaya será imborrable por su heroicidad. Ejemplo para hoy en Latinoamérica y sus nuevas subjetividades de lucha. Lección de coraje. Lección de vida. Lección de éticas compartidas y nuevas solidaridades. Lección de esperanza y también lección magistral del poder de la resistencia civil y de las utopías que lograron movilizar", señaló el periodista Eduardo Pavlosky, en el diario argentino Página 12, en un artículo titulado "El Marzo Paraguayo", que le dio el nombre definitivo en la historia.

A 15 años de los sucesos de la plaza, la mayoría de los involucrados fueron sobreseídos por la Justicia, y la masacre de los manifestantes quedó cubierta por un gran manto de impunidad.

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