24 oct 2026

El arte, un respiro del alma, crear para no callar

En el Día Internacional del Arte que se conmemora cada 15 de abril, los artistas locales Raquel Rojas y Jorge Brítez reflexionan sobre la creación como refugio, memoria y herramienta para transformar una sociedad atravesada por la historia.

BochinTeatroClown1.jpeg

Bochin Teatro Clown década de 1980 en España

Foto: Gentileza Bochin.

Cada ser humano lleva dentro un impulso por expresar, por decir(se), por encontrar sentido incluso en los contextos más adversos.

En Paraguay –un país atravesado por silencios, heridas y memorias en disputa–, el arte no solo es un lenguaje: fue y es refugio, resistencia y, muchas veces, la única forma posible de libertad.

Este 15 de abril, Día Internacional del Arte, la fecha invita a volver sobre una pregunta esencial: ¿Para qué sirve el arte cuando la realidad duele?

Para acercarnos a esa respuesta, conversamos con dos referentes de la escena paraguaya: la teatrista y escritora Raquel Rojas y Jorge Brítez, fundador de Bochín Teatro-Clown.

Desde recorridos distintos, pero atravesados por una misma historia, sus miradas se encuentran en un punto común: el arte como experiencia que no solo se crea, sino que se comparte, se resiste y se transmite.

BochinTeatroClownfamilia.jpeg

Familia Bochín Teatro Clown

Foto: Gentileza Bochín Teatro Clown

“Es una cuestión vital. ¿Por qué se une lo físico con lo espiritual? Porque ese soplo –usando el buril, la brocha, el escoplo o el cuerpo– hace que surja algo que perdura y se comparte”, afirma Brítez.

Y profundiza: “Creo que la clave del crecimiento personal y del desarrollo social está en la capacidad que tenemos de compartir, desde el techo hasta los alimentos. Y el más empecinado en eso es el artista que canta, que baila o deja un trazo en una pared o en un cuadro”.

También podrías leer: La vida que ocurre mientras trabajamos

Rojas lo sitúa en el plano humano y simbólico: “El arte es una necesidad humana, no un lujo. Es una forma de entender desde la sensibilidad cuando las palabras quedan cortas”.

Y agrega: “Es un espacio donde lo simbólico toma forma: el dolor, la memoria, el deseo, la identidad. Nos permite mirarnos, reconocernos. No solo embellece la vida: la vuelve habitable. Nos da sentido”.

raquelrojasfoto.jpeg

La teatrista, gestora cultural y escritora Raquel Rojas

Foto: Gentileza Raquel Rojas

Pero esa dimensión se vuelve urgente en contextos de opresión. Brítez recuerda: “Yo nací y crecí en plena dictadura en Paraguay. El miedo habitaba bajo mi piel”.

Y encuentra una imagen que lo resume: “La radio que llegó a mi pueblo era un portal de libertad. Las veladas escolares eran ‘entre tiempos’ de libertad”.

“Ese ahogo de la opresión aflojaba con el arte que descubría”, dice. “El arte dejó de ser un pasatiempo para convertirse en un soplo de libertad entre lo que yo hacía y el público, que era mi propia piel”.

Rojas lo nombra desde la experiencia límite: “En mi vida, el arte ha sido refugio, pero también transformación profunda. Me permitió atravesar pérdidas, reconstruirme y encontrar mi voz cuando todo era oscuro”.

Y precisa: “En la cárcel y el exilio, el arte sostuvo la memoria, protegió verdades y dio lugar a lo que no podía decirse abiertamente”.

“Aún hoy –advierte– da voz a las persistentes injusticias y a quienes no la tienen. El arte no es mero entretenimiento: transforma, despierta y lleva a la acción social”.

libroAtyñeederaquelrojas.jpg

El libro “Aty Ñe’ẽ” (que se traduce del guaraní como Reunión de Palabras o El lenguaje de la asamblea) es una obra fundamental de la directora teatral y gestora cultural paraguaya Raquel Rojas en 1986.

Foto: Facebook de Raquel Rojas

En ese punto, la reflexión también interpela el presente. “El arte y la fe develan síntomas a sanar en una sociedad plagada de sinsabores. Por eso, sus cultores deben ser protegidos, honrados y respetados”, sostiene Rojas, dejando abierta una pregunta que incomoda: cuánto de esa sensibilidad está hoy realmente presente en quienes toman decisiones sobre la cultura.

En ambos, el arte deja de ser expresión individual para convertirse en acto colectivo.

Brítez lo llevó a Europa en 1982: “Fue un respiro, un renacer. Aprendí a descodificar las claves de la música, el circo, el color, el teatro”.

“Fui guardando todo lo que me podía servir en mi barrio”, cuenta. “Y volví para compartir la cosecha y las semillas que maduraron allá”.

Para Brítez, además, sumó en lo personal y le brindó una familia: “En un encuentro de artistas conocí a Marisa Cubero, de esa unión mía con la actriz músico-payasa, nació nuestra hija Aura, que sigue nuestros pasos con el teatro, el canto y los cuentos”.

En este Día del Arte, reconoce que su familia fue creciendo en un ambiente de músicas, pistas de circo y diversos escenarios teatrales, incluyendo la calle.

“Nuestra casa sigue siendo un laberinto de libros e instrumentos musicales, elementos circenses, trapecios, cuerdas de equilibrio. Cada uno de nosotros seguimos renaciendo en cada página, en cada acto o cada partitura que una vez sonadas se convierten en un puente que pretende ser aporte para un mundo mejor”, reflexiona.

Rojas, en cambio, insiste en la memoria: “Lo que no se cuenta, se repite”.

Y profundiza: “El teatro pone el cuerpo. Hace presente lo ausente. Permite que las nuevas generaciones no solo sepan lo que ocurrió, sino que lo sientan, lo cuestionen y lo integren”.

“Mi teatro no solo recuerda: también advierte, interpela y transforma”, afirma.

Tengamos sexo en paz. Carmen Briano, Raquel Rojas y María Liz Barrios.

Tengamos sexo en paz. Carmen Briano, Raquel Rojas y María Liz Barrios.

Foto: Gentileza

“Son 50 años recorriendo el mundo con la familia, con la maleta y con la nariz de payaso. Lo que aprendimos, lo compartimos”, expresa Brítez.

Porque, al final, el arte no solo nombra lo que somos. Es, también, una forma de atravesar lo que nos duele sin quebrarnos. Una válvula de escape cuando la realidad asfixia, pero también un amplificador de lo que nos hace bien: la risa compartida, la emoción que circula, la belleza que encuentra lugar incluso en medio de la intemperie.

En un país donde la memoria sigue siendo un territorio sensible, crear no es solo un acto estético. Es una forma de sostenerse, de encontrarse con otros y, todavía, de no callar.

Más contenido de esta sección
Este fin de semana llega una nueva entrega de Oxígeno Feria de Arte que reunirá en el Puerto de Asunción las creaciones de varios artistas locales.
El escritor y periodista Gonzalo M. Bareiro dictará un ciclo gratuito de tres encuentros en la Biblioteca Nacional del Paraguay, enfocado en descubrir las claves para transformar cualquier idea en una gran historia.
FIAP 2026 se prepara para celebrar una nueva gala presencial el próximo 4 de noviembre en Ciudad de México, en el marco de Advertising Week LATAM. El encuentro tendrá lugar a las 19:00 en la Sala IMAX del Papalote Museo del Niño y reunirá a representantes de la creatividad, las agencias, las marcas, la producción y las escuelas de Iberoamérica.
Los Premios Billboard de la Música Latina coronan este jueves con galardones especiales a Rosalía, Rubén Blades, Fuerza Regida y Cristian Castro en una gala en Miami.
Desde el festival por los 90 años de la inmigración japonesa y muestras de arte contemporáneo hasta espectáculos teatrales y ferias, Asunción propone una variada cartelera para disfrutar de la agenda cultural.
El espacio alternativo Cine de Barrio presenta propuestas imperdibles durante los próximos fines de semana, combinando el éxito internacional de la aclamada película dramática Narciso –dirigida por Marcelo Martinessi– con un ciclo dedicado a lo mejor del cine de género del realizador Hugo Cardozo.