20 may. 2026

Educación talibana

Por Guido Rodríguez Alcalá

“Nuestra religión es el islam. Mahoma es nuestro líder. Todos los rusos e infieles son nuestros enemigos”. Esto dice un libro de lectura escolar llamado El alfabeto de la alfabetización Yihad.

Se utilizaba en Afganistán durante el gobierno de los talibanes, y también en ciertos grupos fundamentalistas de afganos exiliados en Pakistán.

Para los talibanes, yihad significa “guerra santa”. Para los musulmanes moderados, significa el esfuerzo o lucha interior que debe realizar un creyente para ser fiel a su religión, sin necesidad de matar a nadie.

Sin embargo, esta distinción no contaba para los talibanes, empeñados en utilizar el Corán como un arma política, sin tomar en cuenta los aspectos humanitarios que forman parte del contenido de ese libro del que cada día se habla más en todo el planeta.

Ellos tenían una interpretación estrecha del texto, y pretendieron destruir todo lo que no se ajustara a ella.

Por eso dinamitaron valiosas obras de arte, como las estatuas llamadas Budas de Bamiyan, una admirable fusión de la cultura helenística con la budista, un patrimonio cultural de la humanidad por su significado.

No se trataba solo de las estatuas.

Al decir “todos los rusos e infieles son nuestros enemigos”, el libro de lectura no se refería solamente a los soldados soviéticos que ocupaban Afganistán y que fueron vencidos. También estaba haciendo alusión a los cristianos y personas de las demás religiones.

Esto explica por qué, después de haber expulsado a los rusos, los fundamentalistas perpetraron atentados terroristas en Europa, Estados Unidos, e incluso en países árabes que, según ellos, no cumplían las normas del Corán al pie de la letra.

Otras citas de El alfabeto de la alfabetización Yihad. En la letra T aparece la palabra topak, que significa “fusil”. “Mi tío tiene un fusil. Él hace la yihad con su fusil”.

Letra K: “Kabul es la capital de nuestro querido país. Nadie tiene derecho a invadirlo. Solamente los afganos musulmanes pueden gobernarlo”.

Sin duda, esto sirvió para avivar la rebelión contra los rusos, pero también la rebelión contra las fuerzas de la OTAN, como señaló Dana Binder, de la Universidad de Nueva York.

Según la investigadora mencionada, el texto se sigue usando hasta hoy en las zonas dominadas por los talibanes, y ayuda a comprender la intolerancia de ciertos grupos en el país.

Lo curioso es que El alfabeto de la alfabetización Yihad se imprimió en la Universidad de Nebraska de Omaha (Estados Unidos), y fue distribuido por Usaid, durante la ocupación soviética de Afganistán.

En aquellos años, la política del Gobierno norteamericano fue la de apoyar a los talibanes, con la participación de Arabia Saudita y de Pakistán. (Véase el artículo de Rob Crilley, publicado en Al Jazeera, el 7.12.14).

Los fundamentalistas que luchaban contra la Unión Soviética recibieron pleno apoyo: material de propaganda, armas, dinero.

Los rusos sufrieron una sonada derrota y debieron retirarse, pero los yihadistas decidieron seguir sus correrías por cuenta propia; la más reciente fue el ataque a Charlie Hebdo.

Cría cuervos y te sacarán los ojos.