La misa central se realizó a las 08:00 y estuvo presidida por el obispo de San Lorenzo, monseñor Joaquín Robledo. Tras la liturgia se realizó la tradicional procesión por las avenidas de la ciudad sanlorenzana y contó con la participación de un centenar de feligreses.
El obispo de San Lorenzo, en su homilía, destacó que San Lorenzo fue un administrador honesto que amó a los pobres y que su legado interpela. “El testimonio de San Lorenzo interpela: “¿Somos administradores fieles y prudentes?”.
En ese sentido, criticó a las autoridades que por “codicia y avaricia” caen en el pecado de la “deshonestidad” y “corrupción”.
“O por nepotismo ubican a parientes con un sueldo elevadísimo sin considerar las grandes necesidades y urgencias en el área de la salud, en hospitales donde faltan medicinas, o en el campo de la educación, escuelas con deterioros en el edificio o en malas condiciones que afectan a niños y jóvenes”.
Añadió que estas situaciones “constituyen una grave injusticia en detrimento de los más pobres”.
Finalmente, en un mensaje institucional, monseñor Robledo instó a los feligreses a imitar a San Lorenzo en su amor a los pobres.
“Nuestro santo patrón, que amó mucho a los pobres, a la Iglesia, él es el que se destacó por su caridad, sirviendo a los más necesitados”.