Opinión

Docentes competentes

 

César Barreto Otazú Por César Barreto Otazú

El Ministerio de Educación y Ciencias difundió los resultados de los exámenes realizados a casi 4.000 profesores que se presentaron al concurso de méritos para seleccionar cerca de 1.500 directores generales y de área para escuelas en todo el país. Es positiva la realización de concursos públicos para llenar cargos estratégicos en el sistema educativo y transparentar sus resultados, pero es muy preocupante que más del 70% de los postulantes no alcanzaran el puntaje mínimo requerido para seguir en carrera. Si bien la infraestructura, la tecnología y los materiales son importantes, es indiscutible que los directores y profesores de las escuelas son los factores fundamentales para lograr mejoras sustanciales en la calidad de la enseñanza en el sistema educativo.

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Sin embargo, estos resultados no pueden extrañarnos. El informe recientemente presentado por la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Columbia en Nueva York, en el marco de su asesoramiento al proyecto de transformación educativa encarado por el gobierno, indica una serie de debilidades del sistema educativo y de la actividad docente en particular que impactan en la calidad y en los resultados educativos.

Por un lado, consideran que la formación inicial de los docentes es insuficiente y un número muy alto de ellos no cuenta con el perfil para enseñar en el nivel donde se desempeñan. Los Institutos de Formación Docente no reúnen los requisitos y carecen de recursos materiales, de infraestructura y de capital humano para otorgarles una formación adecuada. A esto se suma la escasa capacitación en servicio. Además, en la incorporación de docentes al sistema público no prevalecen los méritos y las aptitudes sino más bien el padrinazgo político. Todo esto finalmente desemboca en que la capacidad del sistema educativo de entregar enseñanza de buena calidad sea muy limitada.

Son necesarios cambios sustanciales en el sistema de formación docente. Debemos apuntar a que los nuevos docentes de todos los niveles tengan grado universitario de licenciatura para habilitarles a enseñar. Para ello, se debe impulsar la creación y ampliación de las carreras de ciencias de la educación con las plazas necesarias en las universidades, garantizando los recursos para una formación docente de calidad.

Por otro lado, consideran que las condiciones laborales del educador son precarias. La mayoría tiene ocupaciones adicionales o turnos múltiples que impiden a los docentes desarrollar actividades muy importantes como una adecuada planificación de clases, compartir estrategias con sus pares, evaluar el aprendizaje, realizar seguimiento de sus estudiantes, reuniones periódicas con padres, capacitarse, etc. Según su evaluación, esto se debería a que el salario por turno es insuficiente para cubrir las necesidades de los docentes. En este punto, menciona la falta de implementación del estatuto docente, tanto en lo relativo al salario básico profesional como a la carrera del educador.

Sin embargo, el estatuto docente actual es extremadamente rígido e inviable en su aplicación. Se requiere un nuevo instrumento legal que garantice el acceso a la docencia por concursos de méritos transparentes y una carrera profesional en base a desempeño, resultados y capacitación continua, otorgando incentivos adecuados a los actores y flexibilidad necesaria para una mejora continua en la gestión y la calidad educativa. Además, debe incorporar un nuevo sistema de trabajo de tiempo completo con una remuneración acorde al perfil profesional y suprimir las ocupaciones adicionales y turnos múltiples para permitir a los docentes disponer de tiempo suficiente para las actividades adicionales fundamentales para una mejor calidad de la enseñanza.

El proyecto de transformación educativa es una reforma trascendental para el desarrollo, pero es de alto impacto político, económico y social. Requiere mucho diálogo y consensos difíciles pero necesarios para avanzar. Su implementación será necesariamente gradual y deberá tener especial cuidado de dar oportunidad y prioridad a los actuales docentes para formarse, capacitarse, mejorar su perfil profesional e incorporarse a los nuevos planes de carrera para mejorar sus remuneraciones y recuperar su merecido prestigio en la sociedad.

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