En secreto y dirigido a solo la mayoría de los directores, se dieron aumentos por debajo de la mesa que guardan correspondencia con el ingreso masivo de funcionarios –en especial clanes políticos que entraron sin concurso–.
Algunos de los beneficiados son el tristemente célebre Ricardo Vaesken (ver info), director de la Unidad Operativa de Contrataciones, lugar donde se finiquitan las compras de la cámara. Vaesken tuvo un impresionante salto desde que llegó Latorre con un aumento de más de G. 10 millones a su ya abultado sueldo. Cabe recordar que Vaesken además metió a su hijo, con cerca de G. 10 millones de salario, y fue de los que semanas atrás aparecieron como custodios de Montserrat Alliana, hija del vicepresidente Pedro Alliana, no dejando realizar su labor a la prensa.
Entre los privilegiados, además, figuran el director de Comisión, Juan Bautista Benítez, que pasó de G. 11 millones a ganar más de G. 16 millones en un par de meses, logrando un aumento de G. 5 millones, algo que en el sector privado no se da sino por responsabilidad y meritocracia.
Igualmente, la funcionaria sin título, pero que ejerce el rol de directora, María Teresa Sienra Bertón, cuñada del ministro de la Corte Suprema de Justicia, Luis Benítez Riera, logró un aumento a su ya jugoso sueldo de G. 20 millones.
Otra de las beneficiadas con los fuertes y dirigidos aumentos en la Cámara fue la directora de Normas y Procedimientos, Rosana Osorio, quien de percibir la suma de G. 8.100.000 a julio de 2023, es decir, cuando recién asumió Latorre, los posteriores meses ya pasó a ganar G. 11.329.000, es decir G. 3.200.000 más. La misma suerte le acompañó a la directora de Comisión, Haydée Miranda, que al mes de julio ganaba G. 8 millones y luego pasó a ganar G. 12.300.000 e incluso, curiosamente, un mes también percibió G. 13 millones.
Según la nómina, también tuvo una variación favorable en su ingreso el director general de Comunicación, Roberto Samaniego, ya que en agosto figuraba con un ingreso que consta de sueldo más otros ingresos por valor de G. 27.584.600, pero dicha suma varió en noviembre y diciembre siendo de G. 29.084.600.
El sorpresivo aumento discrecional en la Cámara no se compadece con el discurso de austeridad y la frase de “no hay plata” desde el gobierno y que tomaron como discurso varias reparticiones estatales, algunas, para no hacerse cargo de la labor que le es encomendada como el Indi que a finales del año pasado y principios de este había anunciado que ya no había dinero para realizar la asistencia a indígenas.
El criterio por el cual se dan estos aumentos sigue estando sujeto al secretismo y está reservado a la cúpula de la Cámara, mientras la mayoría de los funcionarios administrativos ven con recelo que los de arriba ganen diez o quince veces más mientras ellos ni siquiera son nombrados pese a hacer carrera en la Cámara.
Suma de privilegios. Los aumentos van de la mano con el cobro que otro mes generarán los familiares de autoridades. Quienes cobrarán íntegro otro mes, pese a que las cámaras están prácticamente sin función y los funcionarios prácticamente van para marcar.
Así, Montserrat Alliana, a la cabeza de los que ingresaron por la ventana con mejor sueldo, cobrará G. 18 millones; le siguen Camila Figueredo, hija del diputado Héctor Figueredo, con G. 15 millones.
Las esposas Silvia Vega y Silvia de Solinger, de los diputados Benjamín Cantero y Germán Solinger. Ambas con G. 12.700.000 de salario. La hija del diputado Alejo Ríos, Élida Ríos, con G. 10 millones; Elías Godoy, hijo de Roya Torres, con G. 9.500.000. El yerno del diputado Orlando Arévalo, Ignacio Doldán con G. 8.500.000, entre otros.