Sucesos

Detienen a 3 por el secuestro y asesinato de un ganadero

 

Tres hombres fueron detenidos en el marco de la investigación sobre el secuestro y asesinato del ganadero brasileño Dilson Bello Dos Santos, cuyo cuerpo fue rescatado en julio pasado de un bosque de Puendy, Capitán Bado.

Se trata de Enrique Galeano Barrios, paraguayo (29), con antecedentes por robo en el año 2013 y medidas cautelares de prohibición de salida del país, de portar armas y de consumir bebidas alcohólicas. Además de Nelson David Frutos Ovelar y Fabio Diosnel Frutos Ovelar, alias Largo.

Deberán declarar ante el Ministerio Público y ser puestos a disposición del Juzgado de Garantías.

El procedimiento estuvo encabezado por el fiscal Javier Ibarra, agente de la Unidad Especializada Antisecuestros y el comisario Nimio Abel Cardozo, jefe del Departamento de Antisecuestros de la Policía Nacional.

El mismo se realizó en Cadete Boquerón, Capitán Bado, Departamento de Amambay, en inmediaciones del lugar donde ocurrió el plagio. También trabajó en la investigación el fiscal Federico Delfino.

Además habían sido retenidos la esposa de la víctima, Librada Romero Duré paraguaya (45); el hijo de ambos, Edison Bello Romero (26), y el capataz, Junior Godoy (18).

EL CASO. Según los antecedentes del caso, el estanciero fue secuestrado junto a su pareja y un empleado por un grupo de 6 a 7 personas que portaban armas cortas y largas, según datos que maneja la Policía, de un establecimiento ubicado en la colonia Cadete Boquerón de Karapã’i.

Los desconocidos llegaron a la estancia a las 5.00 aproximadamente del 26 de julio pasado, y luego de reducir a las ocupantes llevaron a las tres personas hacia un monte colindante con la colonia Puendy, donde fueron mantenidos en cautiverio.

Mientras, el hijo del ganadero fue obligado a buscar la suma de USD 100.000. El tiempo que tenía era hasta el mediodía para volver al monte con el dinero.

A la tarde, aparentemente, no llegaba el dinero del rescate y la presencia de un helicóptero de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) molestó al grupo de secuestradores, según manifestaron los investigadores. Uno de los supuestos líderes ordenó la muerte del ganadero, mientras que la esposa y el peón fueron liberados. Este último manifestó al fiscal Hernán Mendoza que en todo momento los integrantes de la gavilla hablaban en guaraní, y uno llegó a decir “mba’erã pe jagua ore rehe” (para qué nos delataron).

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