GINEBRA
La eliminación de minas marinas, como las plantadas por Irán en el Estrecho de Ormuz, es mucho más complicada, costosa y requiere técnicas avanzadas frente a la remoción de minas terrestres, afirmó ayer el coordinador de Naciones Unidas para la acción contra las minas en Ucrania, Paul Heslop.
En una conferencia de prensa en la que expuso la situación de la contaminación con minas y municiones sin explotar en Ucrania, y en respuesta a preguntas de los periodistas, Heslop recordó que operaciones como la que se requerirá en el Estrecho de Ormuz han sido históricamente asumidas por países con las capacidades para ello.
“Una mina terrestre es, en realidad, un problema bidimensional, en el sentido de que se encuentra en la superficie o justo debajo de ella. En cambio, las minas marinas son distintas porque pueden estar en la superficie del agua, pueden ser subsuperficiales o incluso estar en el lecho marino o en el fondo de un río”, explicó el experto.
Añadió que si además no están ancladas o si se desplazan de alguna manera aumenta la dificultad y el tiempo para encontrarlas.
Asimismo, destacó las diferencias existentes en cuanto al impacto de una mina: “Si una persona pisa una mina, es devastador para ese individuo; si ocurre con un vehículo, afecta a quienes están dentro; pero si hablamos de un petrolero de 100 o 200 millones de dólares que transporta un millón de barriles de petróleo, el impacto de una mina marina no solo es financiero y humano, sino que también tiene un coste ambiental enorme”.
Contó que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) proveyó a Ucrania más de 60 robots subacuáticos para la eliminación de artefactos explosivos sin detonar en vías fluviales.
TIRÓN DE OREJAS. El secretario de Guerra de EEUU, Pete Hegseth, advirtió ayer a Europa que Washington merece socios “capaces” y “leales” que apoyen en la guerra contra Irán y subrayó que una apertura del Estrecho de Ormuz es algo que interesa más a los aliados que al país norteamericano.
“No contamos con Europa, pero ellos necesitan el Estrecho de Ormuz mucho más que nosotros, tal vez deberían empezar a hablar menos, a celebrar menos conferencias ostentosas en Europa y, en su lugar, subirse a un barco. Esta es, en gran medida, una lucha más suya que nuestra”, dijo.
En consonancia con las críticas del presidente Donald Trump, el secretario de Guerra insistió en que “esta no debería ser una lucha exclusiva de EEUU”, que dispone de “abundantes reservas propias” de energía, por lo que no les afecta tanto la interrupción del tráfico en la estratégica vía de crudo y mercancías.
“Europa y Asia se han beneficiado de nuestra protección durante décadas, pero la época de aprovecharse de los demás ha llegado a su fin. (...) Estados Unidos y el mundo libre merecen socios que sean capaces, leales y que comprendan que ser un aliado no es un camino de una sola dirección, sino de doble sentido”, agregó.
Hegseth calificó de “tonta” la reunión de unos 50 países organizada por Francia y Reino Unido la semana pasada para impulsar una misión “estrictamente defensiva” que garantice el tránsito seguro por el Estrecho de Ormuz.
Enviados de Trump viajarán a Pakistán para diálogo con Irán
Los enviados del presidente Donald Trump Steve Witkoff y Jared Kushner viajarán hoy a Pakistán para una nueva ronda de conversaciones con Irán para poner fin a la guerra, informó la Casa Blanca.
“Puedo confirmar que el enviado especial Witkoff y Jared Kushner partirán de nuevo hacia Pakistán mañana por la mañana para entablar conversaciones... con representantes de la delegación iraní”, declaró la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, a Fox News ayer.
El vicepresidente JD Vance, que lideró la comitiva negociadora en la primera ronda de conversaciones con los iraníes, no viajará a Pakistán por el momento, precisó Leavitt.
Según la portavoz de Trump, EEUU ha visto “algunos avances” por parte de Irán en los últimos días, lo que facilita un encuentro en persona.
A este viaje, sin embargo, no se suma el vicepresidente, JD Vance, quien lideró la delegación que participó en la primera ronda de contactos con Irán el pasado 11 y 12 de abril en Islamabad, la cual concluyó sin acuerdo.
Leavitt afirmó que, a pesar de la ausencia, el vicepresidente “permanece profundamente involucrado en todo este proceso y estará a la expectativa” de lo que ocurra junto con el presidente, el secretario de Estado, Marco Rubio, y todo el equipo de seguridad nacional.
Del lado iraní se espera que participe el ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araqchí, quien anunció ayer en su cuenta de la red social X el inicio de una “oportuna” gira regional por “Islamabad, Mascate y Moscú.
En cambio, no participará el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, quien lideró la última delegación que se reunió con JD Vance. AFP/EFE