Los médicos que la operaron se “olvidaron una pinza y una gaza” dentro de su panza, según comentó Sebastián Ayala (37), esposo de la mujer identificada como María José Fossati de Ayala.
El hombre denunció ayer ante la Fiscalía de Trinidad la muerte de su cónyuge, producida por supuesta negligencia médica.
Ayala cuenta que su esposa padecía constantes puntadas en el vientre desde que tuvo a su bebé, el 27 de diciembre pasado. Entonces, atribuían estos abscesos de dolor a la herida de la cesárea.
Pero, el 18 de enero le pidió que le llevara al hospital. Ingresaron a la urgencia del IPS y la internaron con un diagnóstico de piedra en la vesícula. “Mi hija le acompañó y cuando yo me fui ya no le vi a mi esposa; me dijeron que estaba estable y en observación”, relata Sebastián.
Llegó la noche y volvió a preguntar por el estado de María José. El ánimo de los médicos de turno ya no era el mismo, según recuerda.
A las cansadas, le informaron que ella se encontraba estable y se quedó más tranquilo. Fue a su casa a descansar tras la larga jornada laboral y, a primeras horas de la mañana siguiente, recibió un llamado para que vaya urgente al hospital. Pudo entrar a verla, luego de las sesiones de diálisis que le empezaron a practicar para detener la infección.
Sebastián acercó el oído hasta donde estaba inmóvil su esposa. “Ella me contó que escuchó al doctor que se quejó y dijo cómo no va a atender, cómo van a dejar la tijera en su panza”.
No le quisieron revelar –dice– los nombres de los médicos que intervinieron en la cesárea, el mes anterior.
El maltratado organismo de la mujer no aguantó y falleció el 20 de enero. La causa del deceso –según el informe médico– indicaba como causa neumonía. El desconsolado marido denuncia, además, que le mandaron llamar para que retire algunos documentos en IPS, donde le obligaron a firmar un papel en blanco. Él se negó.
Por su parte, el gerente de Salud de IPS, doctor Aníbal de los Ríos, indicó que iniciaron la investigación para aclarar el caso.