La literatura paraguaya escrita por mujeres da este lunes un paso poco habitual: abandonar las páginas para habitar lienzos, fotografías, composiciones digitales y obras de técnica mixta.
Se trata de la exposición colectiva internacional denominada Tinta viva: alma escrita, alma pintada, que se inaugura este lunes, a las 19:00, en el Centro Cultural Manzana de la Rivera (Ayolas casi Benjamín Constant).
La muestar propone un diálogo artístico sin precedentes entre escritoras paraguayas y artistas visuales de distintos países de América Latina. Se podrá visitar hasta este jueves 11 de junio. Acceso gratuito.
Esta iniciativa surge a partir del libro colectivo Tinta viva, publicado por Escritoras Paraguayas Asociadas (EPA), que reúne cuentos y poemas de 55 autoras paraguayas. A partir de esos textos, cerca de cincuenta artistas provenientes de Colombia, México, Chile, Venezuela, Cuba, Argentina, Ecuador, Perú y Panamá desarrollaron obras visuales inspiradas en las emociones, imágenes y narrativas presentes en la publicación.
La interesante propuesta plantea una reflexión sobre el alcance de la palabra escrita y sobre la capacidad del arte para tender puentes entre disciplinas, territorios y culturas.
Cuando la literatura deja el papel
Para la doctora en Artes y directora ejecutiva de la Fundación Sucrea de Colombia, Gina González, el proyecto nació de la necesidad de generar encuentros entre diferentes lenguajes artísticos y de amplificar las voces femeninas latinoamericanas.
“Cuando conocimos el trabajo de EPA y el libro Tinta viva, vimos una oportunidad para que la literatura trascendiera el papel y encontrara nuevas formas de expresión a través de las artes visuales”, explica.
El proceso comenzó con una curaduría inicial de los textos y posteriormente los artistas pudieron elegir aquellas obras con las que sintieron una conexión emocional más profunda. El resultado es una colección donde cada pintura, fotografía o intervención visual funciona como una lectura personal de los cuentos y poemas originales.
La experiencia demuestra cómo una misma obra literaria puede adquirir múltiples significados dependiendo de la mirada cultural de quien la interpreta. Los colores, símbolos y referencias de cada país enriquecen la lectura original y construyen un mosaico artístico latinoamericano que dialoga desde la diversidad.
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Un hito para las escritoras paraguayas
Para Carmen Cáceres, presidenta de Escritoras Paraguayas Asociadas (EPA), el proyecto representa uno de los acontecimientos más significativos en la historia reciente de la organización.
“Tinta viva dejó de ser un simple libro para convertirse en un puente entre Paraguay y otros países de la región”, afirma.
EPA nació en 1997 con el objetivo de otorgar mayor visibilidad a la producción literaria femenina y, desde entonces, ha impulsado numerosas publicaciones colectivas. Sin embargo, esta experiencia marca una diferencia sustancial: por primera vez las obras de decenas de escritoras paraguayas son reinterpretadas simultáneamente por artistas internacionales.
La dirigente destaca que para muchas autoras la posibilidad de ser leídas más allá de las fronteras nacionales constituye uno de los mayores sueños de cualquier escritor. La muestra no solo amplía la circulación de sus obras, sino que también posiciona la literatura paraguaya dentro de nuevos circuitos culturales latinoamericanos.
Arte sin fronteras
Uno de los aspectos más relevantes de la exposición es su dimensión regional. Los artistas participantes encontraron en los textos paraguayos temas universales como la memoria, la identidad femenina, la resiliencia, la familia, los afectos y la relación con el territorio.
Según González, esa capacidad de conectar experiencias locales con emociones universales fue uno de los elementos más inspiradores del proceso creativo. El desafío consistió en traducir sentimientos, metáforas y recuerdos al lenguaje visual sin perder la esencia de las obras originales.
Para EPA, esta interacción confirma que las artes no funcionan como disciplinas aisladas. Literatura, pintura, fotografía, música y teatro comparten una misma capacidad de interpretar la experiencia humana y generar nuevas formas de comprensión.
Cada obra visual abre así una nueva puerta de acceso a los textos de Tinta viva, invitando al espectador a regresar a las palabras desde perspectivas inesperadas.
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La exposición también propone una reflexión sobre el lugar de las mujeres en la producción cultural contemporánea.
Aunque las escritoras paraguayas han ganado visibilidad en las últimas décadas, persisten desafíos vinculados a la difusión, publicación, circulación y traducción de sus obras. Muchas autoras continúan asumiendo por sí mismas tareas editoriales, de promoción y distribución de sus libros.
En ese contexto, Tinta viva: alma escrita, alma pintada se convierte en una plataforma de reconocimiento y proyección internacional. Pero también en una declaración simbólica sobre la capacidad de las mujeres para generar redes de colaboración, construir puentes culturales y liderar procesos creativos de alcance regional.