La isla se encuentra en una situación más compleja que en el llamado “periodo especial”, tras la caída del bloque socialista en Europa.
Es difícil encontrar un área de la economía o de la vida diaria de los cubanos que no esté en dificultades.
Los apagones diarios exceden las 20 horas en amplias regiones del país. La producción agrícola e industrial ha desaparecido. La carestía de productos básicos atiza el mercado negro, la corrupción y la inflación. El dólar ha depredado a la moneda local.
Además, el turismo está en caída libre. El éxodo masivo ha dejado un país con muchos ancianos y escasos jóvenes. Entretanto, la epidemia de dengue y chikunguña ha expuesto nuevamente el deterioro de la sanidad pública.
ESCAsA ENERGÍA. La isla sufre una grave crisis de apagones desde agosto de 2024 debido a las frecuentes averías de sus obsoletas centrales termoeléctricas, con décadas de explotación y déficit crónico de inversiones, y la falta de divisas del Estado para importar suficiente petróleo.
Los expertos afirman que son problemas estructurales de imposible solución a corto o medio plazo. Algunos estudios estiman que el país necesitaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para sanear su sistema eléctrico.
El bloqueo del petróleo venezolano, que suponía en torno al 30% de la demanda cubana, genera ahora aún más incertidumbre.
La crisis energética ha paralizado la actividad económica. Las autoridades califican la situación de “economía de guerra”: el producto interno bruto (PIB) se ha contraído más de un 15% desde 2020. Sólo entre enero y septiembre de 2025 cedió un 4%.
A esto se suma la caída en picado del turismo, hasta hace poco una de las principales fuentes de divisas. De los 4,7 millones de visitantes en 2018 se ha pasado a en torno a 1,8 millones de 2025.
La crisis económica, el fuerte deterioro de los servicios públicos (sanidad, educación, cartilla de racionamiento...), la llegada del internet móvil en 2018 (y, con ella, del acceso a medios independientes), la falta de liderazgos y la represión estatal del disenso han minado el capital político del sistema.
PROTESTAS. En los últimos años se han producido decenas de protestas, entre las que destaca el estallido social del 11 de julio de 2021, las mayores manifestaciones antigubernamentales en décadas, con miles de personas en las calles de ciudades de todo el país.
Más de 1.700 personas han ingresado en prisión desde entonces por motivos políticos, según la ONG Prisoners Defenders. Y los motivos económicos y políticos de sus protestas siguen presentes y, en su mayor medida, sin resolver. EFE