29 may. 2026

Cuatro mineros perdieron la vida al inhalar el gas del oro en Paso Yobái

El afán por arrancar de las entrañas de la tierra el metal dorado se cobró cuatro vidas en la noche del pasado miércoles, en una mina de 30 metros de profundidad, ubicada en la compañía Tahyi, del distrito de Paso Yobái, en el Departamento del Guairá.

Entrada.  El pozo tiene una profundidad de 30 metros, de los cuales 7 estaban bajo agua.

Entrada. El pozo tiene una profundidad de 30 metros, de los cuales 7 estaban bajo agua.

La tragedia ocurrió como a las 22.00, cuando el buscador de oro César Acha Stanley, un ingeniero agrónomo de 47 años, bajó al pozo para reparar una motobomba y en la profundidad alcanzó un bolsón de gas emanado del metal que estaba persiguiendo, lo inhaló, se desvaneció y cayó hasta el fondo de la excavación.

Uno de los ayudantes, Osmar Robert Mendieta, de 26 años, bajó en auxilio del ingeniero, pero también se desvaneció a causa de la inhalación del gas.

En la desesperación, bajaron esta vez los primos Eliodoro Silvero Benítez, de 18 años, y Manuel Silvero Sosa, 22 años, quienes, como víctimas de una extraña maldición, igualmente terminaron perdiendo la conciencia al alcanzar el gas tóxico.

Según datos proporcionados por el comisario principal Nery Duarte, jefe de la comisaría local, Acha Stanley era el financista de la búsqueda del metal precioso y quien guiaba la excavación; los otros tres eran sus ayudantes y vecinos de la localidad.

Causas de muerte. Según el personal de Criminalística de la Jefatura de Policía de Guairá, suboficial Samuel Reyes, el ingeniero murió por politraumatismo de cráneo severo, al golpear la cabeza contra las rocas del pozo.

Mendieta fue el único que murió por asfixia por inhalación de gas, ya que también cayó en la profundidad y ya no tuvo oxígeno. Los otros dos operarios murieron ahogados, ya que también cayeron al agua, producto del desvanecimiento al inhalar el gas.

Según datos técnicos proveídos por el propio agente de Criminalística, el pozo donde perdieron la vida los mineros tiene una profundidad de 30 metros, de los cuales 7 metros están colmados de agua.

Según el jefe policial de la zona, comisario Duarte, la mina fue alquilada por el ingeniero Acha Stanley, quien aseguró haber encontrado una veta de oro a 30 metros de profundidad y que estaba logrando alcanzar, hasta que ocurrió el accidente.

El hecho fue descubierto por un trabajador de la zona que fue a verificar el sitio y luego dio aviso a la comisaría local, por lo que el rescate de los cuerpos se inició alrededor de la medianoche. Sin embargo, recién en horas de la mañana fueron rescatados los cuerpos por bomberos voluntarios de Villarrica.

Los mismos tuvieron que extremar recursos de manera artesanal para rescatar los restos de los mineros; fabricaron ganchos de hierro para enganchar los cuerpos que de a uno iban sacando. Los propios rescatistas sufrieron los efectos del gas tóxico concentrado en el pozo al intentar, en el primer momento, bajar en busca de los cuerpos.

En el hecho intervino la fiscala Raquel Soto, quien investigará el caso. Los restos del ingeniero fueron llevados a Ciudad del Este, de donde es oriundo.