Opinión

Crecer en un entorno difícil

 El entorno económico incierto y volátil persiste en el inicio de este año y apunta a convertirse en algo normal en el mundo para los próximos años hasta que se consolide un nuevo modelo posglobalización de relaciones económicas internacionales.

Por ello tenemos que aprender a tomar decisiones en este ambiente, ser más cautelosos, mantener una política económica prudente y emprender las reformas institucionales necesarias para seguir creciendo.

La economía norteamericana está sufriendo el cierre de amplios sectores del Gobierno Federal por la disputa entre el presidente Trump y la mayoría del Partido Demócrata en el Congreso sobre la aprobación del presupuesto para la construcción del muro en la frontera con México. Más que el hecho puntual, lo preocupante es la polarización política y las posturas cada vez más populistas de ambos partidos en temas fundamentales de política fiscal, monetaria y comercial.

En paralelo, el Banco Central de EEUU ha decidido poner una pausa a su ritmo de aumentos en la tasa de interés de política monetaria, preocupado por las fuertes caídas en las bolsas de valores a fines del año pasado, la falta de acuerdo en las disputas comerciales con China Continental y por las expectativas de al menos la desaceleración en la economía americana entre el 2019 y el 2020. Esta decisión ha calmado a los inversionistas y las bolsas se recuperaron, pero la incertidumbre se ha incrementado.

Por el lado de la segunda economía mundial, las noticias tampoco son buenas. La economía china se ha vuelto más vulnerable como resultado de diez años de una agresiva política de inversiones para sostener el crecimiento económico a partir de la gran recesión mundial del 2007/2008. Empresas públicas y privadas con grandes proyectos inviables y grandes obras de infraestructura realizadas por gobiernos locales financiados por bancos públicos están en el centro del problema.

Este modelo de crecimiento está agotado y la corrección de los desequilibrios acumulados tiene implicancias recesivas o al menos de una importante desaceleración económica. A esto se suma la guerra comercial impulsada por EEUU y sus efectos en las exportaciones chinas. Por otro lado, el consumo interno no logra despegar con fuerza. Una perspectiva optimista para la economía china es un aterrizaje suave con un ritmo de crecimiento cada vez menor, pero sin grandes interrupciones en la actividad económica.

En nuestra región, hay un agotamiento de las políticas económicas populistas. En Brasil, el gobierno de Bolsonaro tiene una agenda de ajuste fiscal, apertura comercial e impulso a la competitividad del sector privado. En Argentina, las elecciones presidenciales en octubre próximo serán un plebiscito a la política de ajuste macroeconómico para ordenar la economía e impulsar la inversión privada. La vigencia y prevalencia de políticas económicas responsables en ambos países será muy positivo para el desarrollo de la región y, en particular, para nuestro país en los próximos años. En paralelo, una flexibilización del Mercosur perfeccionándola como una Zona de Libre Comercio efectiva potenciaría aún más los efectos positivos sobre nuestro país.

En este contexto incierto y volátil es fundamental consolidar las sólidas políticas macroeconómicas que nos han permitido crecer y sortear las sucesivas crisis en la economía internacional y regional en los últimos 15 años. Además, considerando el menor impulso externo para los próximos años, debemos avanzar en una profunda reforma para mejorar la calidad de la educación que redundará en una mayor productividad de las personas; en una reforma judicial que a través de la independencia y mayor transparencia en la Justicia genere confianza y seguridad jurídica, elemento fundamental para impulsar la inversión privada; y una reforma del sistema de jubilaciones para incrementar el ahorro nacional y la seguridad económica de los trabajadores a través de una mayor cobertura. Estas reformas son necesarias para mejorar nuestra competitividad e incrementar el potencial de crecimiento de nuestra economía en las próximas décadas.

Dejá tu comentario