14 jul 2026

Contrabando destruye economía e institucionalidad del Paraguay

Paraguay está en el centro de todo tipo de contrabando, afectando su imagen internacional y las condiciones de vida de sus ciudadanos. Es un problema que no tiene respuestas efectivas desde las autoridades nacionales y, lo que es peor, por las características del problema, habría muchas de ellas involucradas, además de los empresarios. El contrabando destruye la economía y la institucionalidad del país. El Gobierno debe implementar acciones que proporcionen señales contundentes sobre su interés en eliminar este flagelo que tanto daña a nuestro país. La gente está harta y sus aspiraciones de vivir en un país mejor son constantemente atacadas por un minúsculo sector que en busca de su beneficio particular destruye todo a su paso. Una de las peores señales de fracaso del Gobierno será no haber podido dar señales contundentes sobre su interés de eliminar este flagelo.

La inserción internacional de Paraguay se ve siempre oscurecida por el contrabando, tanto hacia adentro como hacia afuera. Las diferencias cambiarias hacen que en este momento los precios con respecto a la Argentina pongan en ventaja a los productos de ese país frente a la producción nacional. Esta situación incentiva la entrada ilegal, afectando la producción interna.

La industria nacional así como la producción de alimentos en la agricultura familiar se ven profundamente afectadas cada vez que las condiciones cambiarias reducen la competitividad interna y entran productos de los países vecinos.

Informes internacionales dan cuenta de que el contrabando también es de adentro hacia afuera. Paraguay es en este momento el centro de atención por rubros, como tabaco, soja y cocaína, algunos de ellos de larga data. La situación no tendría la gravedad que adquiere si los funcionarios a cargo ejercieran con honestidad sus funciones, tanto en términos de fiscalización y control como de penalización. Otros pecan de omisión, ya que el país tiene cuentas pendientes en materia regulatoria. En cualquier caso, todos son igualmente culpables de poner a Paraguay en una situación vergonzosa en los escenarios internacionales.

Esta debilidad hace que para atraer capitales externos, los Gobiernos traten de incentivar bajando impuestos. La campaña de comunicación del Ministerio del Interior para difundir las ventajas de invertir en Paraguay —utilizada recientemente por un conocido periodista argentino— hace referencia —según él— a las inmejorables condiciones en este ámbito. Con el contrabando pierde Paraguay y perdemos los ciudadanos, a excepción de un pequeño grupo que se beneficia económicamente, se debilita la institucionalidad y se corrompe a funcionarios públicos gracias a la impunidad imperante. Este círculo perverso no es precisamente el mejor ambiente de negocios. Si bien puede atraer a empresarios y capitales, estos terminan siendo de baja calidad, con objetivos que están lejos de contribuir al desarrollo nacional y, sobre todo, de poner a Paraguay como país competitivo y seguro. Al contrario, nos terminamos ubicando en los últimos lugares de cualquier lista referida a corrupción y debilidad institucional.

El contrabando, sea en la dirección o rubro que sea, perjudica económica y políticamente. A nivel económico, limita las oportunidades de generación de ingresos formales y legales para las familias paraguayas, y reduce las recaudaciones tributarias tan necesarias para financiar políticas fundamentales para la ciudadanía.

En el ámbito político, el contrabando alimenta las redes de lealtad, el tráfico de influencia y la corrupción que corroen el estado de derecho; impiden el desarrollo y destruyen la imagen internacional del país.

Ningún país se ha desarrollado teniendo tantas debilidades y sin apego a la ley. La gente está harta y sus aspiraciones de vivir en un país mejor son constantemente atacadas por un minúsculo sector que en busca de su beneficio particular destruye todo a su paso. Una de las peores señales de fracaso del Gobierno será no haber podido dar señales contundentes sobre su interés de eliminar este flagelo.